Pese al aprobado nivel de protección del condón frente al VIH y a otras Infecciones de Transmisión Sexual (ITS), es baja la proporción de personas sexualmente activas que los utilizan en todos sus encuentros sexuales.
“En 2020, solo el 3% de los adolescentes y el 10% de los jóvenes los utilizó siempre; en 2021, su uso fue del 5% y del 13% en ambos grupos de edad. Puede ser que debido a la pandemia hubiera menos acceso a preservativos gratuitos por el aislamiento obligatorio –afirma Natalia Haag, directora de Testeo y Prevención de VIH de la ONG AIDS Healthcare Foundation (AHF) Argentina–. El problema no ocurre en grupos de menor edad.
Entre los mayores de 55, solo el 17% utiliza siempre el preservativo, lo que explica un aumento de las nuevas infecciones por VIH a partir de la quinta década de la vida, y se diagnostican más avanzadas. Además, a esa edad no hay preocupación por un embarazo, porque las mujeres están en menopausia”.
En el Boletín de Respuesta al VIH e Infecciones de Transmisión Sexual (ITS) de diciembre de 2023 se indica que 2020 (primer año de la pandemia) la tasa de los nuevos diagnósticos de VIH entre varones de 55 a 64 años fue de 7 por 100.000; en tanto en 2021 de 12.8/100.000 y en 2022 de 14/100.000. En las mujeres, esos nuevos diagnósticos en la misma franja de edad fueron de 3,3/100.000 en 2020, 4,7 en 2021 y 5.9/100.000 en 2022.
Sin embargo, hay un problema mayor: que tanto en varones como en mujeres se llega al diagnóstico en forma tardía o avanzada: el promedio de diagnóstico tardío es de 44,5% para todas las edades, pero en la franja de 55 a 64 años asciende al 58% en varones y al 55,6% en mujeres, es decir, más de la mitad. Las mujeres, por otra parte, ya llegan tarde a la detección en el grupo etario inmediatamente anterior: entre los 45 y 54 años, casi el 58% recibe un diagnóstico tardío.
“Se le apunta más a la juventud, pero nos olvidamos de que luego de 50 también somos sexualmente activos –agrega la médica de AHF–. Sin embargo, en una encuesta anónima que realizamos casi el 40% de los de más de 50 no quisieron responder si usaron o no preservativo. Existe la idea equivocada de que solo están en riesgo los más jóvenes”.
AHF organiza periódicamente campañas de detección del VIH en distintas ciudades del país y en lugares de concurrencia masiva (plazas, boliches, festivales). “No es que la gente venga a hacerse la prueba especialmente –dice Natalia Haag–. Lo más común es que estén por ahí y aprovechen la ocasión, ya que es un test rápido.
El año pasado hicimos casi 25.000 tests y el 50% de las personas nunca se habían testeado. Los mayores vivieron más de cerca el inicio del VIH pero para muchos de ellos sigue siendo un tema tabú. En Argentina tenemos gran cantidad de diagnósticos tardíos, gente que vive hace años con VIH y no lo sabe, con sistemas inmunes debilitados. Por eso nuestra asociación no espera, hace una búsqueda activa”.
En el Boletín mencionado se evidencia un aumento de los nuevos diagnósticos de VIH en varones y mujeres de 55 a 64 años. “En la Argentina viven alrededor de 140 mil personas con VIH y el 13% lo desconoce. Cada año, hay alrededor de 5300 nuevos diagnósticos –dice Carina César, médica infectóloga e investigadora de Fundación Huésped–.
La mayoría de esos nuevos diagnósticos son en hombres cis y lo que se ve es que desde 2012 a 2022 disminuyeron. Pero existe un segmento de 55 a 64 años, especialmente mujeres, donde se evidencia un alza de los nuevos diagnósticos en los últimos dos o tres años, aunque es menor que en 2012. Es una población que no sigue la tendencia a la baja del resto de los grupos”.
En cuanto al nivel educativo, el Boletín indica que “el diagnóstico de los varones mejora a medida que aumenta el nivel de educación. Sin embargo, esta relación no se presenta de la misma manera en las mujeres. Entre ellas, la mejor situación se encuentra entre quienes han completado la educación media (secundario) pero no han iniciado estudios superiores y nuevamente empeora el acceso al diagnóstico oportuno entre las que han completado estudios superiores”, aunque estos datos -se advierte- pueden estar influenciados por la falta de carga de información.







