Cuatro filiales estadounidenses de la automotriz china BYD, el mayor vendedor mundial de vehículos eléctricos, presentaron a finales de enero una demanda contra el Gobierno de Estados Unidos y altos funcionarios de distintas agencias, en protesta por una serie de órdenes ejecutivas sobre aranceles, informó la prensa local.
La demanda, presentada ante el Tribunal de Comercio Internacional de EE.UU., sostiene que Washington carece de autoridad bajo la Acta de Poderes Económicos para Emergencia Internacional (IEEPA) para imponer los impuestos, por lo que solicita que las órdenes sean declaradas inválidas y se devuelvan las tasas recaudadas con intereses.
Expertos consideran que se trata de la primera ocasión en que un fabricante chino de automóviles enfrenta directamente los aranceles estadounidenses, lo que sienta un precedente para que otras empresas chinas defiendan sus intereses legales. Sun Xiaohong, de la Cámara China de Comercio para la Importación y Exportación de Maquinaria y Productos Electrónicos, señaló que estas tasas afectan no solo a los fabricantes sino también a la estabilidad de las cadenas globales de suministro.
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El conflicto arancelario se intensificó durante la administración de Joe Biden, que aplicó impuestos del 100% a vehículos eléctricos chinos, elevados hasta el 135% posteriormente con ajustes y negociaciones. En caso de que BYD gane, la empresa podría exportar desde sus instalaciones en Brasil con tasas inferiores al 15% y retomar su plan de abrir una importante factoría en México.







