Hasta la década pasada, SpaceX era asociada principalmente con el desarrollo de Starship y la promesa de que esta gigantesca nave espacial permitirá establecer una colonia humana en Marte en la década de 2050. Si bien aquel objetivo parece cada vez más lejano debido a los retrasos de desarrollo y pruebas fallidas, la compañía no descuidó el lado comercial: desarrolló un cohete y una nave confiables para alquilar vuelos a la órbita terrestre y catapultó su más preciada joya, Starlink.
El servicio de internet satelital le ha dado cerca de USD 1,2 mil millones en ganancias durante el primer trimestre de 2026. Lo que compensa con creces los USD 662 millones de pérdidas por el desarrollo de Starship.

Christina Maldonado, directora de Mercados de Capitales para Estados Unidos en LLYC, dijo a Infobae que los inversionistas ven en Starlink gran parte del atractivo de SpaceX “debido a su infraestructura espacial (más de 10.000 satélites activos) con ingresos comerciales exponenciales”.
Entre riesgos y beneficios
Uno de sus movimientos más recientes fue la absorción de xAI, empresa de Musk centrada en la inteligencia artificial, que reportó más de USD 6 mil millones en pérdidas en 2025. Uno de los objetivos de esta fusión es la construcción de centros de datos en el espacio, una vía de solución para las limitaciones energéticas que enfrentan las empresas tecnológicas en la Tierra.
En el formulario S-1 presentado para su salida a bolsa, SpaceX advirtió que su proyecto de centros de datos orbitales enfrenta enormes desafíos logísticos y técnicos, como la escasez actual de chips, indispensables para las unidades de computo de tales infraestructuras.
Para mitigar este problema, se planea construir una megafábrica de semiconductores denominada Terafab, con una inversión inicial estimada de USD 55 mil millones. Aún así, la empresa admite que no hay garantía de éxito para dicha solución.

Maldonado coincide en que este es un factor de riesgo para los inversionistas, pero aclara que, “así como aumenta la demanda de infraestructura de IA en el mundo, también crece la necesidad de conectividad global, por lo que las redes de comunicación como Starlink pueden desempeñar un papel importante”.
“Yo diría que la rentabilidad de Starlink ayuda a compensar parte del riesgo entorno a las iniciativas más experimentales de SpaceX, como los centros de datos de IA, pero no lo elimina por completo”, agrega.
Despejar el camino para más empresas
Si SpaceX obtiene la recaudación que prevé, prácticamente habrá triplicado los USD 25.600 millones conseguidos por la petrolera Saudi Aramco, lo que representa, hasta ahora, la mayor salida a bolsa de la historia.
Para una empresa que actualmente reporta gastos que opacan sus ganancias, en una época con salidas a bolsa tímidas y selectivas, un respaldo masivo de los inversores supondría un auténtico cambio de juego para Wall Street y el resto del mercado bursátil.
“Todos los ojos del mundo están puestos en esta IPO (salida a bolsa). Y creo que su rendimiento no solo afectará al sector tecnológico”, apunta Maldonado. “Veo este hito de SpaceX como la tapa de una botella, y una vez que se destapa, despeja el camino para que más empresas salgan a bolsa”.
Por el contrario, si el debut bursátil de SpaceX no tiene éxito, podría ahuyentar el entusiasmo de las compañías que planean entrar en los mercados públicos. “Si ellos no lo logran, entonces quién”, concluye la experta.







