Cientos de camiones se encontraban este sábado acumulados en la frontera entre Ecuador y Colombia, formando filas de hasta 600 metros, ante la inminente entrada en vigor de los aranceles anunciados por ambos países como parte de la escalada de su guerra comercial.
El transportista Jairo Ricaurte indicó a EFE que algunos vehículos llevan varados desde el jueves en el puente internacional de Rumichaca, único paso terrestre legal habilitado entre ambos países. Señaló que muchos almacenes en Ecuador están saturados, carecen de personal para descargar la mercancía y pidió diálogo entre los gobiernos, porque “las empresas y los conductores son los que están perdiendo millones de dólares en el cruce de frontera”.
Por su parte, el empresario René Verdugo advirtió que las pérdidas podrían ascender a millones de dólares si los aranceles se aplican. Subrayó que más de 1.800 familias dependen del comercio bilateral y alertó sobre un posible aumento del contrabando. Algunos productos ecuatorianos podrían seguir comercializándose por necesidad estratégica, mientras que otros podrían dejar de ser competitivos.
La medida de Ecuador, anunciada el 21 de enero por el presidente Daniel Noboa, consiste en imponer desde el 1 de febrero una “tasa de seguridad” del 30 % a productos importados de Colombia, argumentando falta de reciprocidad y acciones insuficientes contra el narcotráfico y la minería ilegal en la frontera. En respuesta, el gobierno colombiano, liderado por Gustavo Petro, aplicará un gravamen del 30 % a más de 50 productos ecuatorianos y suspendió el suministro eléctrico a Ecuador, afectando la gestión energética del país andino. Quito respondió aumentando la tasa de transporte del crudo de Ecopetrol por los oleoductos de Petroecuador, de 3 a 30 dólares por barril.
Según la Federación de Exportadores de Ecuador (Fedexpor), en 2024 el comercio no petrolero entre ambos países dejó un saldo desfavorable de 919 millones de dólares, con exportaciones ecuatorianas por 838 millones e importaciones colombianas por 1.756 millones. Entre los productos sujetos a los nuevos aranceles se encuentran alimentos como frijoles, arroz, plátanos, aceites y azúcar, así como neumáticos, calzado, tubos de aluminio, bombonas y alcoholes etílicos.
El puente internacional de Rumichaca se mantiene como el principal paso para el comercio terrestre, mientras autoridades de ambos países monitorean la situación ante el posible impacto económico y social de la medida.







