La rapera Cardi B testificó este miércoles en un tribunal del condado de Los Ángeles que no tocó a una exguardia de seguridad que la acusa de haberle cortado la cara con una uña y escupido en un altercado ocurrido en 2018, cuando la artista estaba embarazada de su primer hijo.
Durante su declaración, Cardi admitió que la discusión se tornó acalorada, pero sostuvo que la confrontación nunca se volvió física. “No pude hacerle ni un rasguño porque no la toqué”, declaró. Según la artista, la guardia de seguridad, Emani Ellis, la siguió mientras acudía a una cita médica privada y parecía grabarla, lo que habría generado el conflicto.
El juicio también abordó detalles técnicos, como las uñas acrílicas que Cardi llevaba en ese momento y si podían causar algún daño. Cardi afirmó que no eran afiladas y que tenían forma de ataúd.
Ellis reclama indemnización por gastos médicos, daño físico y emocional, salarios perdidos y daños punitivos, estimados en 24 millones de dólares según Cardi. Testigos, incluida la recepcionista del consultorio, han declarado sobre lo ocurrido, con relatos que no coinciden completamente entre las partes.
El juicio se está llevando a cabo en Alhambra, California, y se espera que continúe y concluya la próxima semana.











