SANTO DOMINGO.- La lectura del fallo del denominado Caso Calamar estuvo marcada por momentos de alta tensión, emociones encontradas y reacciones que transformaron el ambiente solemne del tribunal en una escena cargada de expresiones de alegría, preocupación e incertidumbre. Durante varias horas, imputados, abogados, familiares y periodistas permanecieron atentos a la decisión que definiría el futuro judicial de los involucrados.
La jueza Altagracia Ramírez, titular del Cuarto Juzgado de la Instrucción del Distrito Nacional, inició la lectura de la resolución en medio de una gran expectativa. A medida que avanzaba la audiencia, el silencio predominó en la sala mientras las partes escuchaban los argumentos y disposiciones contenidos en el fallo.
Uno de los momentos más significativos se produjo cuando la magistrada ordenó la apertura a juicio contra el exministro de Hacienda Donald Guerrero y otros imputados vinculados al expediente. La decisión confirmó que varios de los acusados deberán enfrentar un juicio de fondo para responder por las imputaciones formuladas por el Ministerio Público.
Sin embargo, el ambiente cambió drásticamente cuando el tribunal emitió autos de no ha lugar en favor de los exministros Gonzalo Castillo y José Ramón Peralta. La decisión provocó inmediatas muestras de emoción entre los favorecidos, quienes reaccionaron con abrazos, gestos de alivio y expresiones de satisfacción tras varios años de proceso judicial.
Las reacciones también se extendieron al público presente. Simpatizantes de Gonzalo Castillo celebraron la decisión dentro y fuera del Palacio de Justicia, donde se escucharon consignas de respaldo al ex candidato presidencial del Partido de la Liberación Dominicana (PLD). Al abandonar el tribunal, Castillo manifestó su entusiasmo y dejó entrever sus aspiraciones políticas futuras con una frase que rápidamente llamó la atención de sus seguidores.
La jornada también estuvo marcada por escenas de fuerte carga emocional. Mientras algunos imputados y familiares celebraban las decisiones favorables, otros mostraban preocupación por el rumbo del proceso. Donald Guerrero mantuvo una actitud reservada tras conocer que deberá enfrentar un juicio, mientras que allegados a otros acusados reaccionaron con evidente alivio al ser excluidos del expediente judicial.
Otro hecho que llamó la atención ocurrió durante la audiencia cuando el excontralor general de la República, Daniel Omar Caamaño, sufrió un desmayo en plena sala luego de conocer que también fue enviado a juicio de fondo. El incidente generó preocupación momentánea entre los presentes y requirió asistencia inmediata.
Al concluir la audiencia, el director de Persecución del Ministerio Público, Wilson Camacho, valoró como positiva la decisión de enviar a juicio a la mayoría de los imputados. No obstante, anunció que el órgano acusador recurrirá en apelación las decisiones de no ha lugar emitidas en favor de varios encartados, por considerar que existen elementos suficientes para que también respondan ante los tribunales en un juicio de fondo.







