Balaguer fue protagonista de algunos de los capítulos más trascendentales del siglo XX dominicano. Su carrera política estuvo estrechamente vinculada al régimen de Rafael Leónidas Trujillo, del cual fue colaborador cercano. Tras la muerte del dictador, Balaguer asumió el poder como presidente provisional en 1961, y luego sería elegido democráticamente en 1966, comenzando su largo período de gobierno hasta 1978. Más tarde, retornó a la presidencia entre 1986 y 1996.
Durante sus mandatos, Balaguer impulsó grandes obras de infraestructura que modernizaron el país, especialmente en términos de carreteras, puentes y edificaciones gubernamentales. Sin embargo, su gobierno fue también criticado por las denuncias de represión política, censura y violaciones a los derechos humanos.
Además de su legado político, Balaguer fue un prolífico escritor, con una extensa obra literaria que incluye ensayos, poesías y estudios históricos. Su habilidad oratoria y capacidad de gobernar en tiempos de gran turbulencia política le ganaron tanto fervientes seguidores como duros detractores.