El Consejo de Seguridad de la ONU votará este martes la sustitución de la actual misión de seguridad en Haití por una nueva operación denominada Fuerza de Eliminación de Pandillas (GSF, por sus siglas en inglés), propuesta impulsada por Estados Unidos.
De aprobarse la resolución, la GSF contará con un máximo de 5,500 agentes militares o policiales, apoyados por 50 civiles, con un mandato inicial de 12 meses. Su misión será neutralizar, aislar o disuadir a las pandillas que continúan amenazando a la población haitiana, ya sea de forma independiente o en cooperación con las fuerzas locales.
Algunos miembros del Consejo han expresado preocupación por la redacción, exigiendo que se precise que todas las operaciones deberán realizarse con pleno respeto al derecho internacional y a los derechos humanos, dado que un número significativo de pandilleros son menores de edad.
La iniciativa plantea además dudas de viabilidad: la resolución establece que los costos del personal dependerán de contribuciones voluntarias de los Estados miembros, sin garantía de financiación asegurada. Tampoco está definido qué países aportarían efectivos, aunque se sabe que Estados Unidos no enviará tropas y presiona a Canadá para que asuma un rol central en la misión.
La actual misión, liderada por Kenia en apoyo a la policía haitiana, apenas ha desplegado cerca de 1,000 agentes, principalmente kenianos y caribeños. Ha enfrentado serias dificultades de financiación y hasta ahora no ha conseguido reducir el control territorial ni la violencia ejercida por las bandas armadas en Haití.







