A los 55 años, Almir Rogério da Silva, ex agricultor y camionero de Bambuí, Minas Gerais, se ha convertido en un referente de superación tras perder 80 kilos y transformarse en fisicoculturista. Su historia, marcada por la obesidad y graves problemas de salud, hoy inspira a más de un millón de seguidores en redes sociales.
Antes de su cambio, Da Silva llegó a pesar 160 kilos, padecía hipertensión, colesterol y glucosa elevados, y su vida estaba en riesgo. Una crisis durante su turno como guardia nocturno, con presión arterial crítica, lo motivó a iniciar un plan de pérdida de peso bajo la supervisión de un nutricionista.
El cambio comenzó por la alimentación: reemplazó productos altos en grasas y azúcar por comidas saludables, centradas en verduras, legumbres, carnes, huevos, arroz y frutas. Su rutina incluyó además una estricta actividad física: una hora de fuerza cinco veces por semana y 45 minutos diarios de ejercicio aeróbico, lo que le permitió reducir su porcentaje de grasa corporal a entre 4 y 9 %.
Gracias a su disciplina, Da Silva participó en competencias de fisicoculturismo, destacando con un tercer lugar en el Arnold Classic 2024. Tras alcanzar su peso objetivo, su médico recomendó reposición de testosterona para mantener su rendimiento y salud en el deporte.
Hoy, conocido como el “abuelo fisicoculturista”, Da Silva utiliza su influencia en redes sociales para motivar a adultos mayores y personas con sobrepeso, demostrando que nunca es tarde para cambiar. Además, sueña con nuevas experiencias personales, como conocer el mar y volar por primera vez.









