Cada año, el 26 de septiembre, se conmemora el Día Mundial de la Salud Ambiental, una iniciativa de la Organización Mundial de la Salud (OMS) que busca crear conciencia global sobre la estrecha relación entre el medio ambiente y la salud humana.
Esta fecha nos brinda una oportunidad única para reflexionar sobre la importancia de preservar nuestro entorno.
Asimismo, se pretende concienciar a la población mundial acerca de la importancia de cuidar nuestro planeta, sus recursos naturales y las especies que habitan en él.
La creación de esta efeméride, en el año 2011, ha sido por iniciativa de la Federación Internacional de Salud Ambiental (International Federation on Environmental Health (IFEH).
Su finalidad es sensibilizar y concienciar a la población mundial sobre la salud del medio ambiente.
Esta organización tiene su sede principal en Londres y agrupa a más de 44 estados miembros. Su labor se orienta a la investigación científica y técnica en materia de salud ambiental.
De acuerdo a la Organización Mundial de la Salud (OMS), la salud ambiental es aquella disciplina que se encarga de estudiar, prevenir y controlar factores ambientales y del entorno que puedan influir en los seres vivos.
Hace hincapié en la prevención y control de aquellos factores presentes en el medio ambiente que puedan afectar la salud humana de generaciones actuales y futuras.
Algunos de estos factores ambientales que inciden en la salud pública son los siguientes:
Radiaciones electromagnéticas no ionizantes: alteraciones físicas y patológicas.
Contaminación sónica: problemas auditivos.
Cambios meteorológicos o estacionales: alergias, catarros respiratorios, reumatismos, angina de pecho.
Cambios de humedad: deshidratación, lesiones cutáneas.
Material particulado: silicosis pulmonar, enfisema pulmonar.
Exposición a radiaciones ultravioleta: daños oculares.
Virus, bacterias y otros microorganismos: enfermedades infectocontagiosas.











