Cada 2 de julio se celebra el Día Mundial del Bordado, una fecha dedicada a reconocer el valor artístico, cultural y social de una práctica que ha formado parte de la historia de distintas comunidades alrededor del mundo.
El bordado es una técnica artesanal que consiste en decorar telas utilizando hilos, agujas y diferentes puntadas, permitiendo crear diseños, figuras, símbolos y mensajes sobre prendas de vestir, manteles, pañuelos, cuadros y otras piezas textiles.
Más allá de su función decorativa, esta expresión manual ha sido utilizada durante generaciones para preservar tradiciones familiares, representar identidades culturales y transmitir conocimientos de madres, abuelas, maestras y artesanos a nuevas generaciones.
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En distintos países, el bordado también se ha convertido en una fuente de trabajo para mujeres, comunidades rurales y pequeños emprendimientos que encuentran en esta labor una forma de sustento económico y de promoción de su creatividad.
La conmemoración busca resaltar la importancia de proteger los oficios artesanales, valorar el trabajo hecho a mano y reconocer a quienes mantienen viva una tradición que combina paciencia, talento, memoria y expresión cultural.








