Redacción. – Durante la última edición del E-Cigarette Summit, celebrada el 19 de mayo en Washington, científicos, reguladores y representantes de entidades de salud de todo el mundo analizaron los avances globales en la reducción del tabaquismo, destacando particularmente el caso de Nueva Zelanda.
Un análisis presentado en el evento subrayó la importancia de implementar políticas regulatorias equilibradas que promuevan alternativas al cigarrillo tradicional, como los cigarrillos electrónicos, especialmente bajo estrictas restricciones para proteger a los jóvenes.
Nueva Zelanda, uno de los países con las leyes más permisivas en torno al vapeo, ha logrado una notable reducción del tabaquismo desde 2018. Este descenso se ha correlacionado con un aumento en el uso de productos alternativos de nicotina.
“La forma en que los neozelandeses consumen nicotina se ha transformado. Actualmente, menos del 6,9% de los adultos fuma a diario. Nueva Zelanda se ha fijado el objetivo de estar libre de humo para finales de 2025, es decir, lograr que menos del 5% de los adultos sean fumadores diarios”, explicó Ben Youdan, director de ASH New Zealand, la principal organización independiente de campañas antitabaco del país.
Youdan añadió que el objetivo ya se ha superado en algunos segmentos de la población, como los jóvenes y los sectores más desfavorecidos, lo que representa un avance significativo.
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El análisis coincide con un estudio reciente que comparó las tendencias en el consumo de tabaco y vapeo entre 2016 y 2023 en Nueva Zelanda y Australia, dos países con enfoques regulatorios muy diferentes. Mientras Australia mantiene una política altamente restrictiva frente al vapeo, Nueva Zelanda ha optado por un enfoque regulado que facilita el acceso a productos alternativos para adultos fumadores, basándose en la evidencia científica disponible.
La investigación mostró una disminución más rápida del tabaquismo diario en Nueva Zelanda, donde la tasa de adultos fumadores bajó del 14,5% al 6,8%, frente al descenso del 12,2% al 8,3% en Australia. Esta tendencia también se replicó entre las comunidades más vulnerables y los pueblos indígenas en Nueva Zelanda.
En cuanto al uso de cigarrillos electrónicos entre jóvenes, los expertos destacaron que, tras la implementación de nuevas regulaciones específicas, el vapeo juvenil en Nueva Zelanda ha comenzado a disminuir, lo que sugiere que es posible aplicar políticas que equilibren la reducción de daños en adultos sin incentivar el consumo en menores.
Los resultados respaldan la estrategia regulatoria de Nueva Zelanda como un modelo efectivo para reducir el tabaquismo y, al mismo tiempo, disminuir desigualdades en salud.











