REDACCIÓN.- El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, descartó este viernes la posibilidad de negociar un cese al fuego con Irán, en medio de la creciente escalada militar en la región, mientras su administración ordena el envío de más Marines al Medio Oriente, lo que ha sido interpretado como una posible señal de una operación terrestre.
Desde la Casa Blanca, el mandatario aseguró que Washington mantiene la ventaja en el conflicto, iniciado hace tres semanas, pese a que Teherán mantiene bloqueado el estratégico estrecho de Ormuz, por donde transita una quinta parte del petróleo mundial.
Esta situación ha provocado un aumento significativo en los precios internacionales del crudo.
“No quiero hacer un cese al fuego. Uno no negocia una tregua cuando está literalmente aniquilando al otro lado”, afirmó Trump, acompañado por el secretario de Estado, Marco Rubio.
El presidente evitó confirmar si contempla ocupar la isla iraní de Kharg, un punto clave para las exportaciones petroleras, aunque medios estadounidenses reportan el despliegue de miles de Marines hacia la zona.
De acuerdo con Trump, las fuerzas estadounidenses atacaron objetivos militares en Kharg, asegurando que fueron destruidos, aunque sin afectar la infraestructura petrolera.
Sin embargo, Washington ha advertido que podría “neutralizar” este centro energético si así se ordena, en medio de presiones internas por el impacto del alza del petróleo en la economía y en el panorama electoral.
El mandatario también lanzó fuertes críticas contra la OTAN, calificando a sus aliados de “cobardes” por no respaldar sus acciones para garantizar la seguridad en la zona.
“Sin Estados Unidos, la OTAN es un tigre de papel”, escribió en su red social, evidenciando tensiones con países como el Reino Unido, que ha autorizado el uso de bases militares, pero sin involucrarse directamente en el conflicto.
A pesar del despliegue militar, Trump reiteró que no tiene planes de enviar tropas terrestres a Irán, aunque los recientes movimientos han sido interpretados por analistas como una preparación para una posible escalada.
Mientras tanto, la comunidad internacional observa con preocupación el desarrollo del conflicto, que continúa impactando la estabilidad global y los mercados energéticos.







