REDACCIÓN.- Alberto Trentini y Mario Burlò, ciudadanos italianos excarcelados tras pasar 14 meses detenidos en Venezuela como presos políticos, ofrecieron este martes un contundente testimonio sobre las condiciones inhumanas que aseguran haber sufrido en una cárcel del régimen chavista, antes de regresar a Italia.
Ambos llegaron a Roma en un vuelo militar y se reencontraron con sus familias luego de un prolongado periodo de aislamiento, durante el cual permanecieron hacinados, incomunicados y sometidos a un encierro extremo, que describen como un “secuestro”.
Trentini y Burlò fueron arrestados en noviembre de 2024, en circunstancias que nunca fueron aclaradas oficialmente. Según la interpretación de autoridades italianas, su detención habría formado parte de una estrategia del régimen venezolano para utilizar a ciudadanos extranjeros como instrumento de presión diplomática.
“Era peor que Alcatraz. Dormíamos en el suelo, rodeados de cucarachas”, relató Burlò, quien aseguró que ambos fueron recluidos en la prisión de El Rodeo I, cerca de Caracas, sin que se les presentaran cargos ni se les garantizara un acceso efectivo a la defensa legal.
Aunque afirmaron no haber sufrido torturas físicas, denunciaron tortura psicológica constante. “No poder hablar con mis hijos durante casi un año fue devastador. Pensé que me iban a matar”, expresó Burlò.
Según su testimonio, solo se les permitía una hora diaria de patio, cinco días a la semana. El resto del tiempo permanecían en celdas oscuras y reducidas.
La alimentación consistía casi exclusivamente en arepas de maíz y café, entregadas sin contacto humano. No tenían acceso a libros, salvo una biblia en español, ni a información externa, excepto por una señal de televisión estatal que podían ver de manera esporádica.
Ambos relataron además traslados frecuentes y encapuchados, una práctica que, según explicaron, buscaba aumentar la desorientación y el temor entre los detenidos.
La liberación ocurrió de manera inesperada. “La noche anterior nos sacaron, nos raparon y nos dieron ropa limpia. Es algo que hacen para que no queden marcas visibles”, señalaron.
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Aunque el regreso a Italia significó un alivio, las secuelas persisten. Burlò afirmó haber perdido 30 kilos durante el encierro, mientras que Trentini reconoció que los 423 días de prisión dejaron huellas profundas. “Nuestra felicidad tiene un precio altísimo. No se pueden borrar meses de sufrimiento”, declaró.
Según el Ministerio de Asuntos Exteriores de Italia, aún permanecen 42 ciudadanos italianos detenidos en Venezuela, de los cuales 24 estarían encarcelados por motivos políticos. El testimonio de Trentini y Burlò vuelve a poner el foco en la situación de los presos políticos y la urgencia de una mayor presión internacional sobre el régimen venezolano.







