Un estudio publicado en la revista científica Nutrients indica que aumentar la ingesta de este mineral durante la cena puede asociarse con una menor incidencia de insomnio y con noches más reparadoras. Esta recomendación adquiere relevancia tanto en países desarrollados como en regiones donde los problemas de sueño muestran un crecimiento sostenido.
En países como Estados Unidos, donde se estima que entre 50 y 70 millones de adultos padecen trastornos crónicos del sueño, la búsqueda de soluciones nutricionales se vuelve prioritaria. Sin embargo, la problemática se observa a nivel mundial, impulsando a especialistas a investigar alternativas dietéticas que puedan contribuir a un mejor descanso y calidad de vida en diversas poblaciones.
Evidencia científica sobre el potasio y el sueño
El potasio desempeña un papel fundamental en el organismo: interviene en la regulación muscular, favorece la transmisión de señales entre las neuronas y contribuye al balance de líquidos. Según detalló la Dra. Yi Min Teo, nutricionista clínica certificada de la Universidad de California, Irvine, en diálogo con la revista Verywell Health, este mineral permite relajar tanto nervios como músculos, lo que facilita el proceso de conciliación del sueño.
Por otro lado, un estudio transversal publicado en la revista científica Nutrients examinó la alimentación y los patrones de sueño de más de 4.500 adultos en Japón. Los investigadores detectaron que una mayor presencia de este mineral en la cena se asoció con una reducción significativa de los síntomas de insomnio.
El análisis reveló que el impacto positivo se observó principalmente cuando el mineral se incorporaba en la última comida, y no en otros momentos del día. Los autores señalaron: “Nuestros hallazgos sugieren que la ingesta de potasio puede estar relacionada con la calidad del sueño, siendo el consumo en la cena el de mayor impacto”.
Además, el artículo de Verywell Health destacó que los alimentos con alto contenido de potasio suelen aportar también magnesio, otro nutriente vinculado a un sueño saludable. Dietas abundantes en frutas, verduras y legumbres, principales fuentes de este mineral, suelen relacionarse con una mejor salud general y mayor calidad del descanso nocturno.
Recomendaciones para incorporar potasio en la cena
Por su parte, la doctora Mindy Haar, vicedecana de la Facultad de Profesiones de la Salud del Instituto Tecnológico de Nueva York, indicó a la revista estadounidense que la forma más segura para aumentar el consumo del mineral es a través de los alimentos, no de suplementos. Muchas personas que buscan una alimentación basada en plantas ya reemplazan proteínas animales por legumbres como frijoles y lentejas, que aportan cantidades significativas del mineral.
Algunas fuentes recomendadas por los especialistas para sumar potasio en la cena son:
- Espinaca y col rizada
- Batata y calabaza
- Bananas y cítricos
- Palta
- Edamame
- Salmón
- Frutos secos y semillas
- Yogur
Diseñar cenas equilibradas que combinen estos alimentos junto con proteínas, carbohidratos ricos en fibra y grasas saludables puede favorecer el descanso nocturno.
Precauciones y advertencias para grupos de riesgo

Los especialistas advierten que el aumento de potasio no resulta seguro para todos. Personas con enfermedad renal crónica, insuficiencia cardíaca avanzada o bajo tratamiento con ciertos medicamentos —como inhibidores de la ECA, ARA II o diuréticos ahorradores de potasio— deben consultar a un médico antes de modificar su alimentación. Un exceso de este alimento puede comprometer la función cardíaca y, en algunos casos, desencadenar un paro.
Si bien el potasio puede ofrecer ventajas, los expertos insisten en que los trastornos del sueño suelen depender de diversos factores. Recomiendan mantener una alimentación equilibrada de manera constante y prestar atención tanto a los componentes como al horario de la cena. Evitar cenas demasiado copiosas o ligeras también puede favorecer un descanso adecuado.
Cuando las dificultades para dormir persisten, los profesionales sugieren buscar asesoramiento médico, ya que el insomnio puede estar relacionado con el estrés, el uso de fármacos, patologías subyacentes u otros aspectos del estilo de vida.








