Santo Domingo.– El ex cónsul de Haití en la República Dominicana, Edwin Paraison, afirmó que el Consejo Presidencial de Transición no cumplió con el mandato para el cual fue creado tras el acuerdo político del 3 de abril de 2024, cuyo objetivo principal era restablecer la autoridad del Estado haitiano y organizar elecciones.
“Ese consejo tenía dos misiones fundamentales: restablecer la autoridad del Estado, desmantelando las bandas armadas, y organizar elecciones. Ninguna de esas tareas se cumplió”, sostuvo Paraison.
Durante una entrevista en el programa Matutino Su Mundo, el ex diplomático recordó que el pasado 7 de febrero Haití debió haber instalado nuevas autoridades electas, incluyendo presidente, senadores, diputados y alcaldes, como resultado de un proceso electoral que debía celebrarse en 2024.
Sin embargo, señaló que la falta de seguridad y el control de amplios territorios por parte de bandas armadas impidieron el cumplimiento del calendario electoral, profundizando la crisis política y de gobernabilidad que atraviesa el país.
Paraison advirtió que el fracaso del Consejo Presidencial de Transición ha dejado un vacío institucional y ha trasladado la responsabilidad del Ejecutivo al Consejo de Ministros encabezado por el primer ministro, con el apoyo de la comunidad internacional.
Salida del Consejo de Gobierno marca un nuevo episodio de la crisis haitiana
EL ex cónsul aseguró que con la salida del Consejo Presidencial Provisional de Transición (CPT), Haití entra en un nuevo episodio de su prolongada crisis política, marcado por una reconfiguración del poder ejecutivo y la persistente inseguridad.
“Estamos en un nuevo episodio de la crisis haitiana, en el cual hemos vuelto a una gobernanza bajo la dirección de un primer ministro en el Ejecutivo”, afirmó
Un sistema semiparlamentario
Paraison explicó que Haití cuenta con un sistema semiparlamentario, en el cual el Poder Ejecutivo se divide entre el presidente y el primer ministro.
“El presidente es el jefe de Estado, una figura de coordinación y supervisión institucional, mientras que el primer ministro es el jefe del Gobierno y tiene la responsabilidad de la operatividad cotidiana del Estado”, precisó.
Indicó que el primer ministro dirige el Consejo de Ministros y preside el Consejo de la Policía Nacional, lo que le otorga un rol central en materia de seguridad pública.
Autoridad concentrada en el Consejo de Ministros
Tras la disolución del CPT, Paraison indicó que toda la autoridad ejecutiva quedó en manos del Consejo de Ministros, encabezado por el primer ministro Alix Didier Fils-Aimé, con el respaldo de la comunidad internacional, especialmente de Estados Unidos.
“Los miembros del Consejo de Transición se fueron y dejaron toda la autoridad en manos del Consejo de Ministros”, explicó.
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Calendario electoral bajo dudas
Paraison confirmó que el Consejo Electoral Provisional ya fue instalado desde el año pasado y anunció un calendario electoral que contempla una primera vuelta en agosto y una segunda en diciembre.
Sin embargo, expresó serias dudas sobre la viabilidad del proceso.
“Es legítimo que tengamos reservas sobre la capacidad real del Estado para organizar elecciones con seguridad y con una participación amplia”, sostuvo.
Crisis de legitimidad electoral
El ex cónsul recordó que los últimos presidentes haitianos han sido electos con niveles muy bajos de participación, lo que ha debilitado su legitimidad.
“Michel Martelly y Jovenel Moïse fueron electos con entre 500 mil y 700 mil votos, en un país con un padrón electoral cercano a los siete millones de personas. Eso es gravísimo en términos de legitimidad”, advirtió.
La seguridad, principal desafío
Paraison insistió en que la prioridad número uno debe ser restablecer la seguridad y desmantelar las bandas armadas, las cuales impiden la libre circulación y distorsionan los procesos políticos.
“Mientras las bandas sigan controlando territorios, no habrá elecciones libres ni campañas en igualdad de condiciones”, afirmó.
Rol de la comunidad internacional
Señaló que la OEA y la ONU han establecido una hoja de ruta para la supresión de las bandas armadas, y destacó una mayor voluntad internacional, especialmente tras el cambio de administración en Estados Unidos.
Indicó que la presencia de buques estadounidenses en aguas cercanas a Haití forma parte de acuerdos de cooperación existentes y busca ejercer presión disuasiva sobre los grupos armados.
Rechazo a una intervención militar
Finalmente, Paraison fue enfático al rechazar una nueva intervención militar extranjera en Haití.
“Nadie está favorable a una intervención militar en Haití. El proceso debe ser dirigido por los haitianos, con liderazgo haitiano, aunque con acompañamiento internacional”, concluyó.











