Estados Unidos e Israel defendieron este sábado ante el Consejo de Seguridad de la ONU los ataques militares contra Irán, alegando que buscan impedir que el país vuelva a amenazar al mundo con armas nucleares y misiles balísticos. Por su parte, el embajador iraní, Amir-Saeid Iravani, calificó la operación como “un crimen de guerra y un crimen contra la humanidad”, y advirtió que Teherán ejercerá su derecho a la autodefensa hasta que la agresión cese.
El representante estadounidense, Mike Waltz, explicó que la ofensiva tiene como objetivo desmantelar capacidades balísticas que amenazan a los aliados, degradar activos navales utilizados para desestabilizar aguas internacionales e impedir que Irán desarrolle armas nucleares. En la misma línea, Danny Danon, embajador de Israel, subrayó que los misiles lanzados contra su territorio representan una amenaza irreversible que justifica la acción.
La reacción de los miembros del Consejo de Seguridad fue diversa. Francia y Reino Unido respaldaron la postura de EE.UU. e Israel, condenando los ataques iraníes contra países de la región, mientras que Rusia y China calificaron la ofensiva occidental como “infundada” y “descarada”, reclamando respeto a la soberanía e integridad territorial de Irán y otras naciones.
El secretario general de la ONU, António Guterres, advirtió que la escalada militar constituye una amenaza para la paz y podría desencadenar graves consecuencias en la región. Guterres agregó que se ha reportado la muerte de varios altos funcionarios iraníes, incluyendo, según fuentes israelíes, al líder supremo Alí Jameneí, aunque no pudo confirmarlo. Además, destacó que Irán se encuentra prácticamente incomunicado debido a un apagón casi total de internet.
La comunidad internacional sigue de cerca la evolución de los hechos, mientras la región se enfrenta a un aumento de la tensión y al riesgo de una escalada militar sin precedentes.







