SANTO DOMINGO.- La exvicepresidenta de la República, Margarita Cedeño, alertó sobre uno de los errores más frecuentes en la economía política: confundir precisión con certeza al momento de analizar el futuro.
En una reflexión sobre el contexto económico actual, Cedeño explicó que, en escenarios de alta incertidumbre como el que vive la economía global, pierde relevancia intentar responder qué ocurrirá exactamente.
En cambio, planteó que la clave está en identificar los escenarios plausibles que permitan tomar mejores decisiones en el presente.
“La verdadera interrogante no es qué va a pasar, sino cuál es el futuro plausible que debemos considerar para decidir mejor hoy”, enfatizó.
La dirigente política sostuvo que este enfoque implica abandonar la idea de hacer pronósticos exactos y adoptar una lógica más sólida orientada a reducir riesgos, en lugar de “acertar cifras”.
Shocks económicos: alto impacto, baja duración
Cedeño destacó que la evidencia reciente muestra que los shocks económicos y políticos actuales tienden a generar efectos intensos en el corto plazo, pero no necesariamente duraderos.
Señaló que variables como la prima de riesgo, el tipo de cambio y la volatilidad reaccionan rápidamente ante episodios de incertidumbre, aunque luego se estabilizan a medida que mejora la información o cambian las expectativas.
Este comportamiento, explicó, obliga a diferenciar entre dos conceptos fundamentales: el impacto la magnitud inicial del shock y la persistencia el tiempo que duran sus efectos. “En muchos casos contemporáneos, estamos frente a shocks de alto impacto, pero de baja persistencia”, indicó.
Economías frágiles, más vulnerables
No obstante, advirtió que esta dinámica no es uniforme. En economías con debilidades fiscales, financieras o institucionales, esos mismos shocks pueden dejar secuelas prolongadas.
En ese sentido, subrayó que la capacidad de respuesta del Estado juega un papel determinante. Un evento que puede ser absorbido rápidamente en una economía sólida, podría amplificarse en otra con fragilidades estructurales.
Finalmente, Cedeño concluyó que esta “no linealidad” representa uno de los mayores retos para la estimación económica moderna, en un entorno global marcado por la incertidumbre y los cambios constantes.







