Papas anteriores se han disculpado por la participación de cristianos en el comercio transatlántico de esclavos. Pero ningún papa había reconocido públicamente, y mucho menos pedido perdón, por el papel que jugaron los propios papas del pasado al otorgar a soberanos europeos una autoridad explícita para someter y esclavizar a “infieles”.
El primer papa nacido en Estados Unidos en la historia, cuya historia familiar incluye tanto a personas esclavizadas como a propietarios de esclavos, presentó la disculpa en su primera encíclica, “Magnifica Humanitas” (Humanidad magnífica), que se publicó el lunes.
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Al hacerlo, León respondió a décadas de llamados de católicos afroestadounidenses, activistas y académicos para que la Santa Sede expiara su propio papel en el comercio de seres humanos durante la era colonial.
“Es inevitable sentir un profundo dolor al considerar el enorme sufrimiento y humillación que la esclavitud ha significado para tantas personas, en contraste con la dignidad sin límites de cada una de ellas, amadas infinitamente por el Señor”, escribió León. “Por eso, en nombre de la Iglesia, pido sinceramente perdón”.
Siglos de legitimación de la esclavitud para colonizadores europeos
El Vaticano ha insistido en que siempre defendió la dignidad de todos los seres humanos como hijos de Dios. Pero varias directivas del Vaticano del siglo XV autorizaron a soberanos portugueses a conquistar África y América y esclavizar a no cristianos.
En 1452, por ejemplo, el papa Nicolás V emitió la bula papal Dum Diversas, que otorgó al rey portugués y a sus sucesores el derecho “a invadir, conquistar, luchar y someter” y tomar todas las posesiones incluida la tierra de “sarracenos, y paganos, y otros infieles, y enemigos del nombre de Cristo” en cualquier lugar.
La bula también dio a los portugueses permiso “para reducir sus personas a esclavitud perpetua”.
Esa bula y otra emitida tres años después, Romanus Pontifex, formaron la base de la Doctrina del Descubrimiento, la teoría que legitimó la incautación de tierras en África y América durante la era colonial.

La Santa Sede tardó en condenar la esclavitud, dice León
En su encíclica, León recordó que su homónimo, el papa León XIII, fue el primer papa en condenar explícitamente la esclavitud en 1888, aunque eso ocurrió mucho después de que muchos países ya la hubieran abolido. Antes de eso, en la antigüedad y la Edad Media, incluso instituciones de la Iglesia tenían esclavos.
Al reconocer el propio papel de la Santa Sede y las bulas papales del siglo XV, León escribió en su encíclica que “ya en la Edad Moderna la Sede Apostólica romana, instada por las peticiones de los soberanos, intervino en varias ocasiones para regular y legitimar las modalidades de sometimiento y, en algunos casos, de reducción a la esclavitud de los ‘infieles’”.
León dijo que no era posible juzgar la moralidad de las decisiones con los estándares de hoy.
“Sin embargo, no podemos negar ni minimizar el retraso con el que la Iglesia y la sociedad condenaron el flagelo de la esclavitud”, señaló.
El papa indicó que la Iglesia desde hace mucho ha afirmado la dignidad de todo ser humano como base de su doctrina, “aunque sin haber logrado, en dieciocho siglos, explicitar de manera oficial la total incompatibilidad de la esclavitud con dicha dignidad”.
“Se trata de una herida en la memoria cristiana a la que no podemos considerarnos ajenos”, añadió.
León dijo que la Iglesia hoy debe condenar firmemente todas las formas de trata relacionadas con la revolución tecnológica digital “si no queremos pedir perdón en el futuro por no haber sido fieles al tesoro de la dignidad humana que contiene nuestra fe”.







