Cancún, México.- El turismo en el Caribe mexicano comienza a mostrar señales claras de recuperación y un panorama optimista de cara a 2026, luego de un 2025 marcado por retos en la captación de visitantes internacionales, según coinciden especialistas, autoridades y representantes del sector.
Francisco Madrid Flores, director del Centro de Investigación Avanzada en Turismo Sostenible (STARC) de la Universidad Anáhuac Cancún, explicó que el comportamiento del año pasado fue irregular, con una desaceleración de la demanda durante el verano, atribuida principalmente a la limitada oferta de asientos aéreos hacia la región.
No obstante, destacó que la temporada invernal muestra una mejora significativa, reflejada en cifras récord de vuelos en el Aeropuerto Internacional de Cancún y en una mayor disponibilidad de rutas aéreas, lo que genera expectativas superiores a las del año anterior.
Entre enero y octubre de 2025, dicho aeropuerto movilizó más de 24.4 millones de pasajeros, consolidándose como el segundo con mayor tráfico del país. Además, entre diciembre de 2025 y marzo de 2026 se activarán 17 nuevas rutas nacionales e internacionales, fortaleciendo la conectividad con Estados Unidos, Canadá y Europa.
Representantes del sector hotelero coinciden en que el cierre de 2025 muestra una recuperación sostenida. Samantha Frachey, vicepresidenta de Grupo Lomas, señaló que, pese a un verano complejo, diciembre marcó un repunte claro y el primer trimestre de 2026 se perfila favorable.
El próximo Mundial de Fútbol también se perfila como un impulso clave para el turismo, al posicionar a Quintana Roo como un destino complementario para visitantes internacionales, incluso para quienes no asistan directamente a los encuentros.
En destinos como Isla Mujeres y Costa Mujeres, las ocupaciones hoteleras superaron el 90 % en la última semana del año, mientras que plataformas de alojamiento alternativo reportaron una alta demanda por las festividades de fin de año.
En tanto, Tulum, uno de los destinos más afectados en 2025, avanza en una estrategia de diversificación turística para 2026, con el objetivo de consolidarse más allá de los festivales de música y atraer visitantes durante todo el año mediante propuestas de bienestar, cultura y turismo de experiencias.












