Buenos Aires. Un estudio realizado por investigadores de la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires (UBA) advirtió sobre la presencia de niveles elevados de nitratos en el agua de pozo utilizada en localidades del sur del conurbano bonaerense, los cuales podrían representar un riesgo para la salud humana y ambiental.
La investigación analizó muestras de agua subterránea y evaluó su impacto en la función tiroidea mediante experimentos con la rana Xenopus laevis, un modelo biológico altamente sensible a alteraciones hormonales.
Los resultados mostraron que más del 60 % de los ejemplares expuestos no logró completar su metamorfosis, evidenciando daños significativos en la glándula tiroides.
Según explicaron los investigadores, los nitratos interfieren con la captación de yodo, un elemento esencial para el funcionamiento tiroideo. Esta alteración puede afectar procesos clave como el crecimiento, el metabolismo y la reproducción, tanto en animales como en humanos.
El doctor Osvaldo Juan Ponzo, del Laboratorio de Endocrinología de la UBA, señaló que estudios epidemiológicos previos ya habían detectado una mayor prevalencia de bocio e hipotiroidismo subclínico en poblaciones que consumen agua de pozo sin tratamiento, con tasas entre cinco y diez veces superiores a lo esperado.
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Las muestras analizadas presentaron concentraciones de nitratos que superaron ampliamente los límites recomendados por la Organización Mundial de la Salud (OMS), llegando en algunos casos a 83 miligramos por litro. Los especialistas atribuyen esta contaminación al uso intensivo de fertilizantes agrícolas y residuos de actividades ganaderas.
Ante este panorama, los expertos recomendaron reforzar el monitoreo del agua de consumo, revisar los límites permitidos de nitratos y aplicar estrategias de remoción en zonas rurales y agrícolas, con el fin de prevenir afecciones tiroideas y proteger la salud pública.







