lunes, junio 8, 2026

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Estudios cardíacos aconsejan los expertos antes de comenzar a hacer ejercicio a los 40 años

Un especialista advirtió que sentirse bien no es garantía de que el corazón esté en condiciones de soportar un aumento repentino en la exigencia física, y que hay alteraciones que solo un chequeo previo puede detectar

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El interés por el deporte y la vida activa crece de manera sostenida en los últimos años. Correrandar en bicicleta, realizar senderismo, participar en deportes acuáticos o sumarse a rutinas de gimnasio son prácticas habituales para personas de todas las edades. Sin embargo, los especialistas advierten que un chequeo cardíaco previo puede marcar la diferencia entre una experiencia saludable y un incidente evitable.

La recomendación no se limita a quienes practican deporte de manera profesional o competitiva. Guillermo Isasti, cardiólogo clínico español y experto en imagen cardiaca avanzada, señaló en declaraciones a la revista CuídatePlus que “antes de lanzarse a correr, pedalear o bucear, conviene revisar el estado del corazón”.

El especialista subrayó que cualquier persona que desee iniciar o retomar la actividad física debería considerar una valoración médica para anticipar posibles riesgos, independientemente de su nivel de experiencia deportiva.

El mensaje que transmite es claro: la prevención es la mejor herramienta para proteger la salud cardiovascular, tanto en quienes retoman el ejercicio después de un tiempo como en quienes desean iniciar una actividad física por primera vez.

Cambios de rutina y riesgos invisibles

Los cambios en el ritmo de vida suelen motivar a muchas personas a realizar ejercicio. El entusiasmo puede llevar a aumentar la intensidad o la frecuencia de la práctica deportiva en poco tiempo. El especialista advirtió que este salto en la exigencia física “supone un aumento importante de la demanda cardiovascular y puede poner de manifiesto enfermedades cardíacas que hasta ese momento permanecían ocultas”.

La cardiología preventiva juega un papel clave para quienes tienen antecedentes de cardiopatía, hipertensión, diabetes, colesterol elevado, tabaquismo o antecedentes familiares de enfermedad cardíaca precoz o muerte súbita.

Según el cardiólogo, los mayores de 40 años que desean iniciarse en el deporte deberían considerar el chequeo médico como un paso imprescindible. Pero la recomendación se extiende a cualquier persona, independientemente de la edad, que aspire a cambiar su rutina e incorporar la actividad física a su vida.

El chequeo cardíaco: pruebas y personalización

El estudio cardiovascular preventivo no responde a un protocolo único, sino que se adapta a las características y antecedentes de cada paciente.

La evaluación suele comenzar con una historia clínica detallada, la realización de un electrocardiograma y un ecocardiograma. Si el perfil de riesgo lo indica, pueden sumarse pruebas complementarias, como la ergometría, el holter, la resonancia cardíaca o el TAC coronario.

“Muchas personas se consideran sanas porque no notan nada, pero precisamente el objetivo de la cardiología preventiva es adelantarse a la aparición de síntomas e identificar alteraciones estructurales o eléctricas antes de que generen problemas clínicos”, subrayó Isasti en declaraciones recogidas por CuídatePlus.

La importancia de esta estrategia fue confirmada por un estudio publicado por la revista científica Frontiers, que demostró que los chequeos previos al inicio o la reanudación del ejercicio permiten detectar hasta un 30% más de alteraciones cardíacas asintomáticas en adultos activos.

Deportes para todos, pero con precaución

El auge de los deportes acuáticos también requiere atención especial. Para estos casos, el ecocardiograma con test de burbujas resulta especialmente útil, ya que permite diagnosticar la presencia de un foramen oval permeable, una pequeña comunicación entre las aurículas que está presente en alrededor del 25% de la población.

Primer plano de un nadador en una piscina, llevando gorro amarillo y gafas, mientras avanza en el agua con grandes salpicaduras alrededor de su cabeza y brazo.

Según explica el experto, “en la mayoría de los casos no tiene repercusión, pero durante el buceo puede favorecer el paso de microburbujas al sistema arterial y aumentar el riesgo de accidentes descompresivos neurológicos”.

Más allá de la modalidad deportiva, los especialistas insisten en la importancia de prestar atención a señales de alarma durante la práctica. Dolor en el pecho, dificultad respiratoria poco habitual, mareos, palpitaciones intensas o pérdida de conocimiento son síntomas que exigen suspender la actividad física y consultar de inmediato a un cardiólogo. El control médico previo no solo tiene valor para la prevención, sino que permite disfrutar de la actividad física con mayor seguridad y confianza.

Una recomendación para todo el año

La recomendación de los expertos es válida en cualquier momento, no solo en épocas de mayor actividad como el verano o el inicio del año. El ejercicio físico aporta beneficios para la salud, pero su práctica responsable requiere conocer el estado del corazón y anticipar cualquier posible complicación.

En síntesis, la revisión cardíaca previa protege la salud, detecta alteraciones que pueden pasar inadvertidas y ayuda a evitar incidentes graves. Un control a tiempo no solo previene riesgos, sino que potencia los beneficios del deporte y contribuye a consolidar hábitos saludables en todas las etapas de la vida.

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