Un anticonceptivo de larga duración que las pacientes pueden autoinyectarse sigue siendo poco recetado por los médicos, a pesar de estar disponible desde 2004 y ser seguro y eficaz, según un estudio publicado en Obstetrics & Gynecology.
Se trata del acetato de medroxiprogesterona de depósito (DMPA), que previene el embarazo hasta tres meses y existe en dos presentaciones: una intramuscular (Depo-Provera), que solo puede aplicarse por un profesional sanitario, y otra subcutánea autoinyectable, que permite a la paciente administrarse la dosis en casa de manera segura, similar a los medicamentos inyectables para adelgazar tipo GLP-1.
El estudio encuestó a más de 400 médicos y encontró que, aunque el 75% conocía esta opción, solo el 35% la prescribe activamente. Las barreras mencionadas incluyen dudas sobre la capacidad de las pacientes para autoinyectarse, disponibilidad en farmacias y falta de protocolos estandarizados para la prescripción y asesoramiento.
Durante la pandemia de COVID-19, la autoinyección ganó popularidad, y los médicos con formación en medicina reproductiva o que atienden a mujeres jóvenes tienen más probabilidades de ofrecer esta opción. Por el contrario, los profesionales en estados con restricciones al aborto la recetan menos.
Los investigadores recomiendan una campaña educativa para médicos y la aprobación de la FDA para la autoadministración de DMPA, lo que podría aumentar la cobertura de seguros, facilitar el acceso y garantizar la disponibilidad en farmacias.
La Dra. Jennifer Karlin, investigadora principal, señaló: “Es seguro, eficaz y pone el control en manos propias de los pacientes. Deberíamos hablar y ofrecerlo sin prejuicios”.
Para más información, la Asociación Nacional de Planificación Familiar y Salud Reproductiva ofrece recursos sobre el DMPA autoinyectable.








