Puerto Príncipe.– La nueva Fuerza de Eliminación de las Pandillas (GSF) en Haití, aprobada por el Consejo de Seguridad de la ONU, requiere ser liderada por países reconocidos por su “poderío militar”, afirmó Gédéon Jean, director ejecutivo del Centro de Análisis e Investigación en Derechos Humanos (CARDH), en una entrevista con EFE.
Jean aseguró que solo un Estado fuerte puede garantizar que la misión cumpla sus objetivos, y no ve viable que la GSF dependa únicamente de pequeños países del Caribe. La GSF sustituye a la Misión Multinacional de Apoyo a la Seguridad en Haití (MSS), creada en 2023 y liderada por Kenia, la cual no alcanzó sus metas iniciales.
La nueva fuerza contará con hasta 5,500 efectivos policiales o militares, asistidos por 50 civiles, con un mandato inicial de 12 meses. Sin embargo, Jean advirtió que el éxito de la GSF dependerá de un compromiso real de los Estados, especialmente de Estados Unidos, así como de recursos financieros y materiales suficientes.
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El experto señaló que los problemas de seguridad en Haití solo se resolverán si el Gobierno local adopta medidas para abordar las causas fundamentales del conflicto, evitando que se repitan los fracasos de la MSS, que operó con un número limitado de efectivos y escasa financiación.
Jean concluyó que, aunque la resolución de la ONU es un paso importante, sin un liderazgo sólido y recursos adecuados, la GSF podría enfrentar los mismos obstáculos que su predecesora, poniendo en riesgo la estabilidad y seguridad del país.











