Santo Domingo.– El abogado Félix Portes reveló que su hija de 21 años, residente en Estados Unidos, ha sido diagnosticada con autismo severo en su máximo grado.
Durante una entrevista en el programa Matutino Su Mundo, de Su Mundo Tv, este dato personal surgióal ser cuestionado por su notable estado emocional en el juicio contra Elizabeth Silverio, quien fue sentenciada a siete años de prisión por ejercicio ilegal de la medicina y por causar daños psicoemocionales a niños con discapacidades a través de un centro de terapias neurocognitivas.
Visiblemente afectado por la situación, Portes expresó su dolor como padre al explicar cómo Silverio, sin contar con las acreditaciones necesarias, se presentaba como una médica neurocientífica especializada, engañando a familias vulnerables que buscaban tratamiento para sus hijos con condiciones especiales, como el autismo.
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“Diagnósticos que ella firmó y selló con sello falso, dando diagnóstico y plan de terapias a niños con condiciones especiales y fue por eso que el tribunal la condenó”, aclaró.
Silverio, quien fue condenada a pagar RD$2,000,000 a cada uno de los pacientes que trató, utilizaba títulos falsificados, según confirmaron el Ministerio de Educación Superior, Ciencia y Tecnología (Mescyt), el Ministerio de Educación, y universidades extranjeras como Cambridge y la Universidad de Florida.
En su despacho, se encontraron certificados falsos, así como una bata de médica con su nombre bordado y documentación de los pacientes a quienes diagnosticaba y prescribía tratamientos.
Portes, refiriéndose a la sentencia, indicó no estar satisfecho con los siete años impuestos, solicitando en su lugar una pena de diez años, argumentando que la gravedad de los daños causados a los niños con discapacidades amerita una condena más severa.
“Ella estafó a esos padres con esos niños especiales y es por eso que la sentencia fue de siete años”, contraatacó Portes.
En su defensa, Portes explicó la diferencia entre un diagnóstico erróneo y uno falso, aclarando que un diagnóstico erróneo puede provenir de un médico capacitado que comete un error de juicio, mientras que un diagnóstico falso, como en el caso de Silverio, proviene de alguien sin las credenciales ni conocimientos adecuados para evaluar y tratar pacientes.
“Es por eso que en el segundo caso es una estafa porque la persona no tiene calidad para tratar, para manipular, para evaluar y para interpretar porque no tiene los conocimientos”, enfatizó.







