París.- La oposición de Francia al acuerdo comercial entre la Unión Europea (UE) y el Mercosur, pese a la posición oficial de rechazo del Gobierno, no es uniforme y evidencia diferencias entre sectores políticos, económicos y sociales del país.
El Ejecutivo francés votó en contra del pacto el pasado 9 de enero en el Consejo de la UE, al considerar que se trata de un acuerdo “de otra época” que ofrecería beneficios económicos limitados a cambio de poner en riesgo sectores agrícolas sensibles y estratégicos para la soberanía alimentaria nacional.
En los meses previos, Francia intentó conformar una minoría de bloqueo dentro del bloque comunitario, iniciativa que perdió fuerza cuando Italia anunció su respaldo al acuerdo. Paralelamente, el Gobierno negoció con la Comisión Europea mecanismos de protección para la agricultura, como cláusulas de salvaguarda que permitirían restablecer aranceles en caso de desestabilización del mercado y las denominadas cláusulas espejo, que exigen reciprocidad en normas sanitarias y fitosanitarias.
El presidente Emmanuel Macron reconoció que estos instrumentos suponen “avances incontestables”, pero sostuvo que no son suficientes para modificar la posición francesa, respaldada por un amplio rechazo expresado en los debates parlamentarios.
La oposición más contundente procede del sector agrícola. Los sindicatos del campo rechazan el acuerdo desde su inicio y han intensificado las movilizaciones en las últimas semanas, con protestas en París y otras ciudades, así como bloqueos de carreteras, puertos y depósitos de combustible. Los agricultores alertan sobre la competencia de productos sudamericanos, especialmente en sectores como la carne de vacuno, el pollo y el azúcar, y denuncian diferencias en las exigencias sanitarias y medioambientales.
Sin embargo, otros sectores económicos mantienen posturas más favorables. Productores de vino y queso consideran que el acuerdo podría reforzar la protección de las denominaciones de origen y facilitar el acceso a mercados latinoamericanos mediante la reducción de aranceles, en un contexto de mayores dificultades en mercados tradicionales como Estados Unidos.
Por su parte, el Movimiento de Empresas de Francia (Medef), principal patronal del país, ha defendido el pacto al subrayar las oportunidades comerciales que ofrece Sudamérica y advertir que, de no concretarse, otras potencias como China podrían reforzar su presencia en la región en detrimento de la Unión Europea.
Así, aunque el rechazo oficial del Gobierno francés al acuerdo UE-Mercosur se mantiene, el debate interno refleja una realidad más compleja, con intereses divergentes y una discusión aún abierta sobre el impacto económico y estratégico del pacto.







