El patrimonio de Kyle Holder, una mujer de 73 años residente en Nueva York, perdió la totalidad de su valor en apenas tres meses a través de una estafa de alto nivel basada en inteligencia artificial, que vació sus cuentas de USD 300.000 en ahorros y jubilación.
Su historia forma parte de una ola de delitos informáticos que, según la policía federal estadounidense, FBI, privó a miles de estadounidenses de un estimado de USD 20.000 millones en 2025, más de la mitad asociados a transferencias de criptomonedas, en lo que autoridades federales califican como un nuevo paradigma del crimen digital, informó la cadena estadounidense de noticias CBS News.

El auge de las estafas cripto con inteligencia artificial
La magnitud de este fenómeno queda reflejada en el método: los estafadores utilizaron al menos 14 billeteras de criptomonedas para dispersar y luego consolidar el dinero robado en solo cinco, logrando canalizar más de USD 5 millones hacia plataformas de intercambio, detalló Harry Chavis, agente especial a cargo de la división de investigaciones criminales del Servicio de Impuestos Internos (IRS, por sus siglas en inglés) en Nueva York, a CBS News.
Esta estrategia dificulta al máximo el rastreo del flujo financiero, mientras que la inteligencia artificial, aplicada mediante herramientas vendidas en la dark web, permite identificar y personalizar ataques contra potenciales víctimas.

Un contacto que parecía una oportunidad
Holder, tras sufrir una lesión que le impidió ejercer como terapeuta ocupacional, veía en el mundo de las criptomonedas la oportunidad de reinventarse y asegurar su vejez.
Todo comenzó con un mensaje recibido en WhatsApp durante las fiestas de 2024, donde una asesora que se identificó como Niamh le ofreció coaching en inversiones cripto. Lo que parecía una amistad genuina pronto se convirtió en una manipulación emocional.
“Ella decía ser madre soltera, hablaba todos los días conmigo y hasta me preguntaba cómo había dormido”, relató Holder a CBS News.

La manipulación y el vaciamiento de los fondos
Los estafadores, haciéndose pasar por un equipo de soporte, guiaron a Holder en la apertura de dos billeteras digitales. Después de transferir una pequeña suma inicial que fue correspondida con un aparente depósito exitoso, la confianza quedó establecida.
A partir de ahí, las solicitudes de mayores fondos no cesaron, presionando con argumentos sentimentales y situaciones ficticias, como préstamos para manutención.
En total, Holder transfirió casi USD 300.000 a catorce billeteras distintas, convencida de la legalidad de la operación y de que no solo “el equipo” se encargaría de los impuestos, sino que recibiría el reintegro. Dos meses después, al no recibir ninguna devolución, comenzó a sospechar y pidió explicaciones: “Por favor, dime que esto no es una estafa. Estoy empezando a preocuparme”. Contó que escribió a Niamh.
La respuesta fue una maniobra psicológica: la acusaron de haber enviado fondos a la billetera equivocada y la exhortaron a contactar con el falso servicio al cliente.
Al enfrentar la pérdida total de sus ahorros, Holder manifestó no querer seguir viviendo. Requirió atención médica y ayuda social, terminando en una residencia asistida cubierta por Medicaid. “Quería dejarle algo a mis hijos, pero no queda nada”, resumió a CBS News.

El crimen digital y la utilización de inteligencia artificial en campañas de estafa
La IRS Criminal Investigation New York Field Office, concluyó que los ciberdelincuentes emplean algoritmos de IA capaces de escribir guiones y adaptar mensajes en función de datos personales extraídos de filtraciones y ciberataques.
Según explicó Chavis a CBS News, existen plataformas en la dark web que ofrecen listas de víctimas previas, herramientas para el robo de datos y software que permite ejecutar campañas hiperdirigidas.
La consolidación de fondos provenientes de múltiples personas terminó en billeteras controladas por los criminales, quienes, según Chavis, “lograron ver millones de dólares acumulándose en la última billetera”, sin que hasta la fecha se haya identificado a los responsables ni recuperado el dinero.
El agente especial subrayó la dimensión global e imposible de rastrear de este tipo de operaciones: “Pueden estar en cualquier parte del mundo”.

Recomendaciones y respuesta institucional ante el fraude
El IRS lanzó una línea de denuncias en línea para estos casos y subraya que no existe vergüenza en ser víctima de esquemas tan sofisticados. “Lo más importante es tomarse un momento y verificar quién está detrás de una comunicación antes de hacer clic o responder”, recomendó Chavis. “Muchas veces esa urgencia por reaccionar rápido juega en contra y, cuando uno se da cuenta, el daño ya está hecho”.
Todo mensaje sospechoso, especialmente los que apelan a la urgencia, el vínculo personal o la presión emocional, debe ser motivo de verificación directa con la institución que lo emite. La pronta denuncia es clave para las chances de rastrear a los perpetradores.
El equipo de investigadores federales continúa rastreando otros posibles afectados vinculados a la misma red, cuya captura resulta especialmente compleja dada la anonimidad y sofisticación tecnológica, destacó CBS News.











