Santo Domingo. – El huracán David, el más mortífero del que se tengan registros en la República Dominicana y que hoy cumple 44 años, con vientos superiores 240 kilómetros por horas, devastó varias regiones del país entrando por Peravia y San Cristóbal y afectando Santo Domingo y Monte Plata.
El ciclón luego cambió de rumbó y se desplazó por San Juan de la Maguana, Azua, Barahona, Elías Piña entrando al territorio de Haití y luego al océano Atlántico.
Sin embargo, las ráfagas se sintieron en todo el territorio nacional, según los registros de la Oficina Nacional de Meteorología (ONAMET)
Encontró a esta media isla con un sistema de evaluación de trayectoria análogo y pocos medios para difundir las informaciones.
Fue el 31 de agosto del año 1979, que el huracán entró al país a eso de la 1:00 a 3:00 de la tarde.
No había tecnología que permitiera dar a tiempo pronósticos de los fenómenos atmosféricos con las proyecciones de desplazamiento, velocidad de los vientos y posibles zonas de impacto.
Esto sumado a estructuras de madera y zinc, en su mayoría, que no resistieron los vientos de 270 kilómetros por hora, cifró las muertes en más tres mil.
“No tenían pantallas para ver las imágenes. Eran mapas y mesas de trabajo inclinadas. Teníamos que trazar figuras, se usaban fórmulas físicas para cálculo de desplazamientos, que ahora ya vienen integradas en los modelos de trayectoria. Había que tirar página para la izquierda para hacer esas fórmulas, por falta de herramientas”, expresa la ingeniera Gloria Ceballos, actual directora de la Oficina Nacional de Meteorología.
En los gráficos se iban colocando puntos en la longitud y la latitud como se desplazaba el fenómeno. “Uno tenía que estar ploteando puntitos”.
Se estima que este huracán causó la muerte alrededor de 2,000 personas en el país y, además, dejó 200 mil sin hogares.
Según el Ministerio de Agricultura el huracán David provocó más de 1,000 millones de dólares en pérdidas de diferentes rubros.
Los reportes de los medios de comunicación indican que muchas de las muertes ocurrieron porque las personas no obedecieron a los llamados de los organismos de protección civil y se quedaron en sus residencias.
El mismo informe de Agricultura explicaba que el 70% de los cultivos a nivel nacional fueron destruidos por las inundaciones torrenciales.
En ese momento el presidente Antonio Guzmán Fernández estimó que la combinación de daños agrícolas, inmobiliarios e industriales asciende a mil millones de dólares.
Gran parte de los ríos y presas del país se desbordaron y los miembros de los servicios de emergencias trabajaron semanas brindando asistencias a las personas afectadas.
Tras la salida del huracán David, el panorama dominicano era desolador, dejó un doloroso rastro de muertes y pérdidas materiales. Se estima que mató a dos mil personas, pero algunos han sostenido que los decesos llegaron a cuatro mil.
Además, más de 600 mil personas perdieron sus hogares en San Cristóbal, Baní, Azua, Santo Domingo, San Pedro de Macorís, Higüey, La Romana, El Seibo y Monte Plata. Las mayores destrucciones ocurrieron en San Cristóbal y Baní, especialmente en Sainaguá, Palenque, Sabana de Palenque, Nizao y Don Gregorio, donde más del 90 por ciento de las viviendas fueron destruidas.
El sector agropecuario sufrió severas pérdidas, estimadas en más de mil millones de dólares, debido fue devastada casi toda la infraestructura productiva del centro y sur del país.
Las pérdidas en el sector industrial también fueron cuantiosas, debido a que buena parte de los parques industriales de Haina y Herrera quedaron arruinados.
Además, el país padeció la destrucción de los muelles de Haina y Santo Domingo, por donde entraba y salía el mayor porcentaje por ciento de las cargas.
En las semanas siguientes, los productos agrícolas aumentaron de precio los alimentos, debido a que los campos fueron arrasados, las exportaciones se desplomaron, especialmente las de banano, y se incrementaron las importaciones de alimentos.
Miles de refugiados tuvieron que permanecer durante muchos años en albergues, porque el Estado no tenía capacidad para dotarles de nuevas viviendas.
David fue seguido, cinco días después, por la tormenta Federico que también afectó al territorio dominicano, y siguiendo una trayectoria casi parecida al huracán. Los daños en el país se multiplicaron al ser afectado, en poco tiempo, por estos dos fenómenos.
Las pérdidas en el sector industrial también fueron cuantiosas, debido a que buena parte de los parques industriales de Haina y Herrera quedaron arruinados.
Además, el país padeció la destrucción de los muelles de Haina y Santo Domingo, por donde entraba y salía el mayor porcentaje por ciento de las cargas.
En las semanas siguientes, los productos agrícolas aumentaron de precio los alimentos, debido a que los campos fueron arrasados, las exportaciones se desplomaron, especialmente las de banano, y se incrementaron las importaciones de alimentos.
Miles de refugiados tuvieron que permanecer durante muchos años en albergues, porque el Estado no tenía capacidad para dotarles de nuevas viviendas.
David fue seguido, cinco días después, por la tormenta Federico que también afectó al territorio dominicano, y siguiendo una trayectoria casi parecida al huracán. Los daños en el país se multiplicaron al ser afectado, en poco tiempo, por estos dos fenómenos.
Desde que se formó, el huracán David fue considerado por los expertos como uno de los más poderosos de los surgidos en las últimas décadas del siglo pasado. También causó daños en Martinica, Dominica y Puerto Rico.











