El australiano Rodney Gorham, de 65 años, vive desde 2020 con un implante de interfaz cerebro-computadora que le permite controlar diversos dispositivos electrónicos únicamente con el pensamiento, a pesar de la pérdida de movilidad y del habla provocada por la Esclerosis Lateral Amiotrófica.
El dispositivo experimental, desarrollado por la empresa de neurotecnología Synchron, forma parte de un ensayo clínico realizado en Australia. Entre los diez voluntarios que han participado en el estudio, Gorham es quien ha utilizado el implante durante más tiempo de forma continua, lo que ha permitido evaluar su funcionamiento a largo plazo.
El sistema, conocido como Stentrode, consiste en un diminuto tubo de malla que se introduce a través de un vaso sanguíneo hasta llegar a la corteza motora del cerebro, región responsable del movimiento voluntario. Allí capta las señales neuronales generadas cuando la persona intenta mover alguna parte del cuerpo.
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Estas señales son transmitidas a un receptor externo que las convierte en comandos digitales, permitiendo al usuario interactuar con computadoras, electrodomésticos y otros dispositivos electrónicos.
Durante los últimos años, Gorham ha utilizado la tecnología en su casa en Melbourne para realizar distintas actividades cotidianas. Inicialmente solo podía ejecutar un clic en la pantalla, pero con el tiempo logró controlar el cursor, realizar múltiples comandos y manejar funciones más complejas.
En demostraciones públicas, el paciente ha conseguido reproducir música, encender luces, activar ventiladores, manejar una aspiradora robótica e incluso controlar un brazo robótico ubicado en un laboratorio de la Universidad de Melbourne a varios kilómetros de distancia.
Los investigadores señalan que el caso de Gorham ha sido clave para mejorar la tecnología, ya que permitió detectar problemas técnicos y necesidades reales de los usuarios.
Uno de los principales retos ha sido eliminar el cableado externo del sistema, lo que facilitaría su uso cotidiano para personas con movilidad reducida. Además, los especialistas trabajan en mejorar el diseño para hacerlo más accesible y cómodo para pacientes que dependen de cuidadores.
A pesar de los avances, los expertos advierten que la fatiga mental generada por el uso prolongado de estas interfaces sigue siendo uno de los principales desafíos. Sin embargo, los investigadores consideran que la tecnología podría transformar la vida de miles de personas con parálisis o enfermedades neurodegenerativas, y la empresa se prepara para nuevos ensayos clínicos con el objetivo de obtener la aprobación de la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos.








