El Instituto Nacional de Bienestar Estudiantil (INABIE) y la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) dejaron en funcionamiento seis cocinas y seis huertos escolares en centros educativos de la provincia San Juan, con el objetivo de mejorar la calidad, inocuidad y eficiencia del servicio de alimentación escolar, al tiempo que impulsan espacios pedagógicos de aprendizaje en agricultura, nutrición y sostenibilidad.
Las nuevas instalaciones fueron habilitadas en las escuelas Hermano Cristóbal, Ascención Fortuna Valdez, Filomena de Oleo Mesa, Politécnico San Pablo, Hortencia Pérez y Milagros Rodríguez Sánchez, impactando directamente a más de 20,000 estudiantes, docentes, personal administrativo y familias de la zona.
Durante el acto de inauguración, celebrado en el Politécnico San Pablo y el Centro Educativo Hortensia Pérez, el director ejecutivo del INABIE, Adolfo Pérez, destacó la importancia de esta iniciativa.
“Estas cocinas y huertos representan un paso firme hacia una alimentación escolar más segura, variada y digna para nuestros estudiantes. Estamos fortaleciendo no solo el servicio, sino la capacidad de aprendizaje y la participación comunitaria en cada territorio”, afirmó.
La diputada Soraya Suárez, coordinadora del Frente Parlamentario contra el Hambre; la doctora Mariella Ortega Rabassa, especialista en Seguridad Alimentaria y Nutrición de la FAO; y Eulalio Ramírez, viceministro de Producción del Ministerio de Agricultura, coincidieron en la necesidad de impulsar proyectos que garanticen seguridad alimentaria, fomenten la producción local y fortalezcan la sostenibilidad en las comunidades educativas.
Representantes de los centros beneficiados, entre ellos Alida Otaño, Ana Montero, Juan Sánchez, Ana Hidalgo, Wendy Peña y Catalina Valdez, agradecieron ser incluidos en esta primera etapa del proyecto, señalando que la iniciativa elevará la calidad e inocuidad de la alimentación escolar.
Al evento asistieron también autoridades de los ministerios de Agricultura, Salud Pública y Educación, así como subdirectores y directores de áreas del INABIE vinculadas a nutrición y gestión alimentaria.
Pérez señaló que las nuevas cocinas escolares incluyen estufas industriales, filtros de agua, extractores, sistemas de ventilación y áreas especializadas de higiene y manejo de alimentos. Estos equipamientos permitirán preparar menús más nutritivos, reducir riesgos sanitarios y mejorar las condiciones laborales del personal.
En cuanto a los huertos escolares, explicó que funcionarán como “laboratorios vivos” donde los estudiantes podrán involucrarse en prácticas de agricultura sostenible, educación ambiental y comprensión del origen de los alimentos.
La selección de los centros se realizó en coordinación entre INABIE y FAO, priorizando escuelas con alta matrícula, limitaciones en infraestructura de cocina, terrenos aptos para huertos y liderazgo comunitario.
“Estos huertos y cocinas fortalecen la resiliencia de las comunidades educativas y promueven sistemas alimentarios más sostenibles. Es un modelo que puede multiplicarse a nivel nacional”, resaltó Rodrigo Castañeda, representante de la FAO en el país.
La iniciativa forma parte del proyecto Escuelas Saludables, un acuerdo de cooperación técnica entre INABIE y FAO orientado a fortalecer la alimentación escolar, la educación ambiental y la resiliencia comunitaria.
Hasta la fecha, la alianza ha permitido instalar 50 huertos y 36 cocinas en las provincias San Juan, Monte Plata, Azua, La Vega y Santiago. El INABIE garantiza el suministro y supervisión del servicio, mientras que la FAO ofrece acompañamiento técnico, monitoreo y evaluación.
El proyecto continuará expandiéndose hacia más provincias priorizadas, con la visión de consolidar un modelo nacional de cocinas seguras, huertos activos y educación nutricional integral en los centros educativos del país.







