Influencia oculta en las emociones de las chicas adolescentes: la testosterona

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Los investigadores descubrieron que las niñas cuyo nivel de testosterona subió temprano durante la pubertad presentaban síntomas de salud mental más elevados, como depresión y ansiedad.

Los cambios en la testosterona –-incluso en niñas de tan solo 10 años-– resultaron ser el predictor más significativo del aumento de los síntomas de salud mental.

Los niveles de testosterona predecían más malestar mental que los síntomas físicos típicos de la pubertad o aumentos en estradiol (estrógeno).

Durante mucho tiempo se ha pensado que el estrógeno está asociado con cambios en la salud mental durante la pubertad femenina.

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La testosterona y su precursora, la DHEA, tienden a subir antes que el estrógeno durante la pubertad, normalmente entre los 9 y 10 años. El estrógeno sube más tarde, normalmente entre los 11 y 13 años, según los investigadores.

Los picos de estrógeno coincidieron con más cambios físicos que ocurren durante la pubertad, como los cambios en los pechos y el vello corporal, pero no estaban tan estrechamente correlacionados con la depresión o la ansiedad, según mostró el estudio.

Sin embargo, los primeros picos de testosterona estaban fuertemente correlacionados con la salud mental.

«La pubertad no es solo una maduración física. También es una transición biológica importante en el cerebro. Una niña puede que aún no parezca muy diferente, pero su sistema endocrino puede estar ya cambiando de formas que afectan la sensibilidad al estrés, la reactividad emocional y el estado de ánimo», dijo el coautor Assaf Oshri en un comunicado de prensa. Es profesor en la Facultad de Ciencias de la Familia y del Consumidor de la Universidad de Georgia y director del Centro de Ciencias del Desarrollo.

Oshri añadió que la testosterona hace que el cerebro sea especialmente susceptible a la retroalimentación social, lo que podría explicar el aumento y los riesgos persistentes para la salud mental de las niñas que presentan niveles más altos de la hormona.

Los investigadores señalan que la ventana de la pubertad temprana, entre los 10 y los 12 años, puede ser un momento importante para apoyar el bienestar emocional.

«La pubertad no es un problema», dijo Avary Evans, coautor del estudio y asistente de posgrado en la universidad, en un comunicado de prensa. «La pubertad solo crea una ventana de mayor sensibilidad, y debemos ser conscientes de ello.»

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