Un detallado informe del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) destaca el impacto positivo de las remesas enviadas desde Estados Unidos hacia América Central, señalando que contribuyen a reducir la pobreza estructural y mejorar las condiciones de vida de millones de familias.
Durante 2025, los flujos de remesas hacia la región crecieron cerca de un 21%, liderados por Honduras, Guatemala, Nicaragua y El Salvador, mientras que Belice, Costa Rica y Panamá también registraron aumentos significativos. Estados Unidos continúa siendo la principal fuente, representando más del 90% de las remesas en países como El Salvador, Guatemala y Honduras.
El estudio indica que estas transferencias ayudan a reducir la pobreza de manera concreta: en Honduras, el 7,2% de la población mejora su categoría económica gracias a las remesas, y más de la mitad de ellos pasan de la pobreza extrema a un nivel de no pobres. En El Salvador y Guatemala, el 6,6% y 5,0% de la población, respectivamente, logran mejorar su situación.
El informe también subraya que el aumento de las remesas se relaciona con la participación laboral de los migrantes en Estados Unidos, quienes trabajaron más horas y enviaron montos mayores a sus familias ante la incertidumbre económica. En total, se espera que América Latina y el Caribe reciba US$174.400 millones en remesas en 2025, marcando un récord histórico y evidenciando la resiliencia de estos flujos a pesar de un contexto global incierto.
En resumen, el BID confirma que las remesas no solo representan ingresos esenciales, sino que funcionan como un mecanismo de reducción de la pobreza y mejora socioeconómica en los países centroamericanos.











