Santo Domingo.– El ingeniero estructural Luis Abbott, advirtió que la República Dominicana se encuentra dentro del período de retorno de un evento sísmico importante y señaló que un eventual terremoto podría superar la magnitud 7.
Durante un panel realizado en el Instituto Tecnológico de Santo Domingo (INTEC), sobre el comportamiento de las estructuras ante los movimientos sísmicos, Abbott explicó que los terremotos no pueden ser predichos científicamente, por lo que no es posible establecer una fecha exacta para un evento de esa naturaleza.
“El terremoto puede ocurrir ahora mismo, mañana o en diez años. Lo que sí sabemos es que estamos dentro del período de retorno”, expresó el especialista.
Abbott indicó que mientras más tiempo tarde en producirse un movimiento telúrico de gran magnitud, mayor energía podría acumularse en la falla, lo que aumentaría el impacto del evento.
“Mientras más tiempo tardamos, más grande será la magnitud del terremoto. Es muy probable que sea mayor de siete”, sostuvo.
El ingeniero señaló que uno de los principales riesgos del país está en las edificaciones levantadas en sectores vulnerables o informales, donde muchas estructuras no cuentan con una evaluación técnica adecuada ni con garantías suficientes de seguridad.
Explicó que, en el caso de las construcciones ya existentes, el paso necesario es evaluarlas y clasificarlas según su nivel de riesgo. Dependiendo de los resultados, algunas podrían requerir reforzamiento y otras tendrían que ser demolidas.
Abbott planteó que los propietarios de apartamentos y edificios deben asumir revisiones periódicas de sus estructuras, igual como ocurre con el mantenimiento de un vehículo.
A su juicio, los edificios deberían ser certificados cada cuatro o cinco años para confirmar que se encuentran en condiciones adecuadas y evitar sorpresas ante un evento sísmico importante.
El especialista afirmó que la principal herramienta para reducir el riesgo es el reforzamiento de las obras existentes, incluyendo edificaciones modernas que, según dijo, han sido construidas sin una inspección suficiente del sector privado o del Estado.
“Al final, la licencia es un pedazo de papel”, advirtió Abbott, al referirse a la necesidad de que las obras no solo cuenten con permisos, sino también con supervisión real durante su construcción.
En cuanto a los sectores de menores ingresos, el ingeniero consideró que el Estado debe intervenir directamente mediante levantamientos, evaluaciones y clasificación de las viviendas según el peligro que representen.
Propuso establecer categorías de riesgo: rojo para demolición inmediata, verde para estructuras que pueden permanecer en uso y amarillo para edificaciones en peligro que requieren una evaluación más profunda.
Abbott insistió en que la preparación ante un terremoto no puede depender únicamente de la reacción posterior al evento, sino de una política preventiva que permita identificar las estructuras vulnerables antes de que ocurra una tragedia.








