Un nuevo análisis presentado por la Sociedad Americana de Epilepsia revela que las personas con depresión tienen un riesgo 2,4 veces mayor de desarrollar epilepsia, y que esta condición puede dificultar la eficacia del tratamiento anticonvulsivo.
Los hallazgos provienen de dos estudios recientes. El primero revisó datos de ocho investigaciones previas y confirmó que quienes padecen depresión presentan una tasa más alta de epilepsia posteriormente, aunque los expertos aclaran que esto no demuestra causalidad. Según el Dr. Ali Rafati, de la Universidad Johns Hopkins, la relación podría explicarse por redes cerebrales compartidas, vías de estrés, inflamación o problemas de sueño.
El segundo estudio analizó a más de 90.000 personas con diagnóstico reciente de epilepsia y encontró que los pacientes con depresión tenían un 40% más de probabilidades de no responder adecuadamente al primer medicamento antiepiléptico. Esto incluía cambios de fármaco, interrupciones del tratamiento o necesidad de añadir medicación adicional.
Además, quienes presentan ambas condiciones muestran mayor prevalencia de otros problemas de salud mental, como ansiedad (65% frente a 24%), trastornos del sueño (42% frente a 21%), psicosis (20% frente a 8%) y trastorno bipolar (18% frente a 8%). También tienen tasas más altas de enfermedades cardíacas, pulmonares, diabetes y renales.
El Dr. Samuel Terman, de la Universidad de Michigan, explicó que la depresión puede influir en la adherencia al tratamiento, aumentar la complejidad de los regímenes médicos o amplificar efectos secundarios, lo que subraya la necesidad de integrar la atención de la salud mental en el manejo de la epilepsia para mejorar resultados a largo plazo.
Aunque estos hallazgos son preliminares y aún deben publicarse en revistas revisadas por pares, destacan la importancia de la detección temprana y el abordaje coordinado entre profesionales de neurología y salud mental.
Fuentes: Sociedad Americana de Epilepsia, comunicados y resúmenes de diciembre de 2025.







