La tragedia ocurrida recientemente en el sector Naco de Santo Domingo ha conmocionado a la sociedad dominicana. Entre los detalles que han salido a la luz, destaca una información reveladora y alarmante: el joven implicado padecía esquizofrenia paranoide, un trastorno mental grave que, si no se trata de forma adecuada y continua, puede derivar en episodios de descompensación con consecuencias fatales.
La esquizofrenia paranoide es una forma de esquizofrenia caracterizada por alucinaciones auditivas (como escuchar voces que no existen) y delirios paranoides (como creer que otros quieren hacerle daño). Estas distorsiones de la realidad pueden alterar profundamente la percepción, el pensamiento y el comportamiento del paciente.
Entre los síntomas más frecuentes se encuentran:
Delirios de persecución o grandeza.
Escuchar voces amenazantes o insultantes.
Desconfianza extrema hacia familiares o amigos.
Comportamientos desorganizados o agresivos.
Aislamiento social y negación de la enfermedad.
La esquizofrenia no es una conducta violenta en sí misma, pero el abandono del tratamiento médico, la falta de apoyo familiar o social, y la estigmatización, pueden generar un cóctel peligroso. Como sociedad, debemos reflexionar: ¿cuántos pacientes psiquiátricos están sin tratamiento en nuestras comunidades? ¿Cuántas familias están desbordadas, sin acceso a servicios de salud mental dignos?
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Este caso pone en evidencia una dolorosa realidad: la salud mental sigue siendo una deuda pendiente en República Dominicana. No basta con diagnosticar; es imprescindible acompañar, tratar y garantizar seguimiento médico y psicosocial. El estigma, la indiferencia y la falta de políticas públicas solo empeoran el sufrimiento de quienes viven con trastornos mentales.
Hablemos de salud mental con responsabilidad, sin sensacionalismo. Porque entender es también prevenir, y porque detrás de cada diagnóstico hay una vida que necesita ayuda, no abandono.
Postdata. Lo peor de todo es que ya no tenemos ni siquiera un manicomio ni cárceles o pabellones donde recluir a los afectados y evitar latentes tragedias como la del ensanche Naco. Dónde ocurrirá la próxima?











