De ojos grandes y expresivos, orejas de elfo y un adorable balbuceo, Miroka y Miroki podrían ser una representación de los dibujos animados. Pero detrás de su simpática fachada, estos robots son todo sensores e ingeniería, diseñados para realizar las pesadas tareas de apoyo en hospitales u hoteles.
“¿Por qué vivir con máquinas feas?”, cuestiona Jerome Monceaux, director de la “start-up” parisina Enchanted Tools, que estuvo presente en la presentación de ambos dispositivos en la feria tecnológica CES de Las Vegas, en Estados Unidos.
“Podría cortarles la cabeza y borrarles los colores, pero no estoy seguro de que quisieras compartir tu vida diaria con ellas”, prosigue.
Varias empresas emergentes están trabajando en robots que parezcan familiares y ayuden a los humanos, sin hacerles sentir incómodos o inseguros.
Amazon está probando actualmente a Digit de la compañía Agility, un androide de dos piernas que no desentonaría en el universo de “Star Wars”, para transportar cubos de plástico en sus almacenes.
La francesa Enchanted Tools también ha apostado por robots que trabajan en equipo, diseñados para aliviar al personal de tareas repetitivas.
Pero además de ayudar, Miroki pretende aportar un toque de “maravilla” al lugar de trabajo. “Es una forma de celebrar algo muy bello que hay en nosotros y evitar convertirnos nosotros mismos en máquinas”, afirmó Monceaux.
Su empresa espera producir 100.000 robots en los próximos 10 años.











