jueves, mayo 14, 2026

SU MUNDO TV

SU MUNDO FM

La menta podría ser una aliada clave contra la hipertensión, según un nuevo estudio

Un ensayo clínico publicado en PLOS One demostró una caída de hasta 8,5 mmHg en la tensión arterial tras solo 20 días en pacientes que aún no requieren medicación. Qué tener en cuenta

spot_imgspot_imgspot_imgspot_img

Un grupo de investigadores de la Universidad de Lancashire, en Reino Unido, analizaron si el aceite esencial de menta podía ayudar a reducir la presión arterial en personas con hipertensión leve o prehipertensión. Los resultados, publicados en la revista científica PLOS One, mostraron descensos significativos después de apenas 20 días de suplementación.

La presión arterial elevada afecta a millones de personas y muchas veces pasa desapercibida durante años. A diferencia de otras enfermedades, no suele provocar molestias claras en las etapas iniciales, por lo que numerosos pacientes descubren el problema recién en un control médico de rutina o después de un episodio cardiovascular.

Cuando la presión permanece elevada durante mucho tiempo, el corazón necesita hacer más fuerza para empujar la sangre hacia todo el cuerpo. Ese esfuerzo constante desgasta las arterias y aumenta el riesgo de infartos, accidentes cerebrovasculares, insuficiencia cardíaca y daño renal.

Investigadores reportan una baja promedio de 8,5 mmHg en la presión sistólica tras 20 días de suplementación con aceite esencial de menta (Imagen Ilustrativa Infobae)

El hallazgo despertó interés porque se trata de una alternativa simple, económica y bien tolerada. Aunque los especialistas remarcan que no reemplaza a los tratamientos médicos tradicionales, consideran que podría transformarse en una estrategia

Por qué la hipertensión preocupa tanto a los médicos

La hipertensión ocurre cuando la sangre circula con más presión de la que las arterias pueden soportar de manera saludable. Con el tiempo, esa tensión permanente deteriora los vasos sanguíneos y obliga al corazón a trabajar de forma más exigente.

La presión arterial se expresa con dos números. El primero, llamado presión sistólica, mide la fuerza con la que el corazón bombea sangre al contraerse. El segundo, conocido como presión diastólica, indica la fuerza que permanece en las arterias entre un latido y otro, cuando el corazón se relaja.

En personas sanas, ambos valores se mantienen dentro de ciertos rangos. Cuando empiezan a elevarse de forma persistente, el riesgo cardiovascular crece progresivamente, incluso aunque todavía no aparezcan síntomas.

Ilustración 3D de un corazón humano dentro de un torso transparente, mostrando arterias con placas de colesterol. Gráficos de ADN y alimentos rodean el órgano.

Eso es justamente lo que ocurre en la prehipertensión y en la hipertensión estadio 1, las formas más tempranas del trastorno. Muchas veces el problema todavía puede controlarse con cambios en el estilo de vida, como mejorar la alimentación, reducir el sedentarismo, bajar el consumo de sal o controlar el estrés.

En los últimos años, distintos equipos científicos comenzaron a investigar si algunos compuestos naturales también podrían colaborar en esa etapa inicial.

Cómo se realizó el estudio con aceite esencial de menta

El ensayo fue dirigido por el doctor Jonathan Sinclair en la ciudad inglesa de Preston. Participaron 40 adultos de entre 18 y 65 años que presentaban presión arterial levemente elevada y que no utilizaban medicamentos antihipertensivos.

Los investigadores excluyeron a personas con enfermedades cardiovasculares importantes, trastornos graves u otras afecciones que pudieran alterar los resultados.

Los participantes fueron divididos aleatoriamente en dos grupos. Uno recibió aceite esencial de menta diluido en agua dos veces por día. El otro consumió una bebida con sabor similar, pero sin los compuestos activos de la menta.

Retrato de un adulto con un sistema cardiovascular digital sobre su pecho, arterias saludables visibles y hojas de menta flotando en una habitación luminosa.

Ni los voluntarios ni el personal que administraba el tratamiento sabían quién pertenecía a cada grupo. Ese método, conocido como “doble ciego”, se utiliza para evitar que expectativas personales influyan sobre los resultados finales.

El seguimiento duró 20 días. Durante ese período, los investigadores controlaron la dieta de los participantes y evitaron que utilizaran suplementos externos que pudieran interferir con el estudio. Además de medir la presión arterial, el equipo realizó análisis de sangre, controles de frecuencia cardíaca, evaluaciones corporales y cuestionarios vinculados con bienestar general y calidad del sueño.

Qué cambios encontraron después de 20 días

Los participantes que recibieron aceite esencial de menta mostraron una reducción significativa de la presión arterial frente al grupo placebo, que prácticamente no registró cambios. La disminución promedio fue de 8,5 mmHg en la presión sistólica, el valor más utilizado para evaluar riesgo cardiovascular.

Para entender la magnitud del cambio, los participantes comenzaron el estudio con valores cercanos a 130 mmHg, un rango que actualmente ya se considera hipertensión leve o “presión elevada”. Después de la suplementación, el promedio descendió a alrededor de 122 mmHg, mucho más cerca de los niveles considerados normales.

(Imagen Ilustrativa Infobae)

Ese dato llamó la atención de los investigadores porque la presión sistólica es uno de los principales indicadores utilizados para estimar riesgo cardiovascular futuro.

La presión diastólica también disminuyó. En promedio, cayó 4,6 mmHg más que en el grupo control. A su vez, los participantes que consumieron aceite de menta registraron una reducción cercana a 9 latidos por minuto en la frecuencia cardíaca en reposo.

La frecuencia cardíaca refleja cuántas veces late el corazón por minuto. Cuando permanece elevada de manera sostenida, el sistema cardiovascular trabaja bajo una carga mayor. Por eso, una disminución moderada puede interpretarse como una señal favorable. En cambio, el grupo placebo prácticamente no mostró modificaciones relevantes.

Cómo podría actuar la menta dentro del organismo

Los científicos creen que el principal responsable de estos efectos sería el mentol, uno de los compuestos más característicos de la menta.

El mentol produce la sensación refrescante típica de caramelos, chicles o pastas dentales, pero también parece generar efectos sobre los vasos sanguíneos.

Representación digital de una red de vasos sanguíneos rojos y glóbulos rojos. Ondas de actividad y lecturas de presión arterial (140/90, 160/100) son visibles.El ensayo registró mínimos efectos adversos, limitados a molestias leves por el sabor intenso, y una buena tolerancia al tratamiento natural (Imagen Ilustrativa Infobae)

Según plantea el estudio, este compuesto podría ayudar a que las arterias se relajen y se vuelvan más flexibles. Cuando eso ocurre, la sangre puede circular con menor resistencia y la presión arterial disminuye.

El mecanismo involucraría la activación de unos receptores llamados TRPM8 y un aumento en la producción de óxido nítrico.

Aunque esos nombres suenen complejos, el proceso puede entenderse de forma sencilla. El óxido nítrico funciona como una señal química que ayuda a relajar las paredes de las arterias. Algo parecido a lo que ocurre cuando una manguera rígida se afloja un poco y permite que el agua fluya con mayor facilidad.

Los investigadores consideran que ese efecto podría explicar parte de la mejora observada en los participantes.

Límites y precauciones

Gotero con una gota de líquido cayendo sobre una botella de aceite esencial de color ámbar, rodeada de hojas de menta verde y flores violetas sobre madera.El aceite esencial de menta se perfila como una alternativa complementaria y económica para la prevención cardiovascular temprana en hipertensión leve 

El estudio también mostró buenos niveles de tolerancia. La mayoría de los participantes completó el tratamiento y los efectos adversos fueron mínimos. Solo se reportó una molestia leve relacionada con el sabor intenso de la menta.

Sin embargo, los autores remarcaron que los resultados deben interpretarse con cautela. El ensayo fue pequeño, duró apenas 20 días y no incluyó personas con hipertensión más avanzada ni pacientes con enfermedades cardiovasculares importantes.

Tampoco permite saber si los beneficios se mantienen a largo plazo. Por eso, el equipo de investigación insiste en que el aceite esencial de menta no debe reemplazar tratamientos médicos indicados por profesionales. En casos moderados o severos, los medicamentos antihipertensivos siguen siendo fundamentales para reducir riesgos graves.

Aun así, los resultados abren una línea de investigación interesante. Si futuros estudios confirman estos efectos en poblaciones más amplias, la menta podría transformarse en una herramienta complementaria dentro de las estrategias de prevención cardiovascular temprana.

Banner Banreservas


Suscríbete a nuestro newsletter

Recibe las últimas noticias en tu casilla de email.

ARTÍCULOS RELACIONADOS
- Anuncio -

Más popular