La familia del fallecido actor Matthew Perry volvió a pronunciarse públicamente sobre el caso relacionado con su muerte, esta vez con fuertes declaraciones dirigidas a Kenneth Iwamasa, el exasistente personal que se declaró culpable por su participación en el suministro de ketamina al intérprete.
A pocos días de la sentencia judicial programada para el 27 de mayo de 2026, Suzanne Morrison, madre del actor, presentó una carta ante la corte en la que acusa a Iwamasa de haber traicionado la confianza de su hijo y de facilitar el consumo de drogas que terminó siendo fatal.
“Confiamos en un hombre sin conciencia, y mi hijo pagó el precio”, expresó Morrison en declaraciones citadas por la revista PEOPLE.
Según la madre del actor, una de las principales responsabilidades del exasistente era proteger y acompañar a Perry durante su lucha contra las adicciones. Sin embargo, asegura que ocurrió todo lo contrario.
“Le inyectó las drogas al cuerpo de Matthew, aunque no estaba ni remotamente calificado. Lo hizo aunque podía ver que era algo obviamente peligroso. Y lo hizo una y otra vez”, escribió.
Morrison también relató el impacto emocional que sufrió la familia tras la muerte de la estrella de Friends y aseguró que Iwamasa mantuvo contacto constante con ella incluso después del fallecimiento.
“Me enviaba canciones, dibujó un pequeño mapa para ayudarme a encontrar el camino en el cementerio. Si veía un arcoíris, una de las cosas favoritas de Matthew, me llamaba”, recordó.
Además, afirmó que el exasistente insistió en hablar durante el funeral del actor y que se presentó ante la familia como alguien que intentó ayudarlo.
Kenneth Iwamasa forma parte de las cinco personas acusadas en la investigación federal por la muerte de Perry. Las autoridades sostienen que conspiró junto a Jasveen Sangha, Erik Fleming y el doctor Salvador Plasencia para obtener y distribuir ketamina de forma ilegal al actor.
El caso ya ha dejado varias condenas. Jasveen Sangha fue sentenciada a 15 años de prisión, Erik Fleming recibió 24 meses de cárcel y el doctor Salvador Plasencia fue condenado a 30 meses. Por su parte, Mark Chavez recibió arresto domiciliario y libertad supervisada.
En el caso de Iwamasa, los fiscales federales solicitaron una condena de 41 meses de prisión, además de tres años de libertad supervisada.







