Santo Domingo.– El magistrado y presidente de la Asociación de Fiscales Dominicanos (FISCALDOM), Andrés Comas advirtió que todo fiscal que incurra en irregularidades durante el ejercicio de sus funciones enfrentará consecuencias disciplinarias dentro del Ministerio Público, al asegurar que existen mecanismos institucionales claros para sancionar las desviaciones en la conducta de los funcionarios.
“Lo que debe haber son consecuencias, y las hay. Muchos compañeros que se han desviado están inmersos en esos procesos disciplinarios”, afirmó al ser cuestionado.
Durante su participación en el programa Matutino Su Mundo, Comas explicó que el sistema cuenta con instancias como la Inspectoría del Ministerio Público, el Consejo Disciplinario y, como última fase, el Consejo Superior del Ministerio Público.
Debido proceso y discrecionalidad
El magistrado subrayó que, mientras un fiscal esté siendo investigado, el sistema debe actuar con prudencia y respeto al debido proceso, evitando juicios anticipados hasta que se determine una responsabilidad formal.
“Un fiscal sometido a un proceso disciplinario también debe contar con cierta discrecionalidad hasta que se pueda juzgar y determinar su acción”, explicó.
Indicó que las denuncias deben ser canalizadas por las vías correspondientes y conocidas por los órganos internos facultados para aplicar sanciones.
Evaluación del accionar de los fiscales
Al evaluar el desempeño actual de los fiscales, Comas consideró que el Ministerio Público se encuentra en una etapa de evolución positiva, con un cuerpo profesional cada vez más capacitado y preparado.
“Hoy tenemos un Ministerio Público más formado. Muchos fiscales cuentan con dos, tres y hasta cuatro maestrías. Es una institución en pleno desarrollo”, sostuvo.
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Asimismo, defendió la independencia funcional del órgano persecutor, afirmando que sus actuaciones responden a criterios objetivos y técnicos, aunque en ocasiones la ciudadanía no comprenda los aspectos jurídicos de ciertos procesos.
Prisión preventiva no debe ser la regla
Respecto al uso de la prisión preventiva, el magistrado reconoció que existe una alta proporción de privados de libertad bajo esta medida, pero enfatizó que no debe convertirse en una práctica automática.
“No todos los procesos requieren que la persona esté detenida. La prisión preventiva no debe ser la regla”, puntualizó.
Señaló que los fiscales solicitan medidas de coerción conforme a la ley, pero que corresponde a los jueces decidir si estas se imponen o se sustituyen por otras menos gravosas.
Corrupción y demanda social
Comas afirmó que la corrupción constituye uno de los principales flagelos sociales, ya que desvía recursos que deberían destinarse a áreas prioritarias como educación, salud y obras públicas, lo que ha generado un mayor empoderamiento ciudadano y una creciente exigencia de justicia.
“Cuando los recursos se desvían por corrupción, se le roba directamente a la sociedad”, enfatizó.
Luces y sombras en los procesos
Finalmente, reconoció que en el sistema judicial existen avances y desafíos, asegurando que todo proceso institucional conlleva “luces y sombras”, pero insistió en que el Ministerio Público ha ido madurando y fortaleciéndose con el paso del tiempo.
“Las instituciones evolucionan. Hoy hay más luz, aunque siempre existan sombras, porque esa es la realidad de los procesos humanos”, concluyó.







