Santo Domingo.– La ex vicepresidenta de la República, Margarita Cedeño, advirtió que el caso SeNaSa, actualmente bajo investigación judicial, pone en evidencia una grave debilidad institucional del sistema de salud, cuyas consecuencias terminan siendo pagadas por el ciudadano común tanto con sus impuestos como con su propia vida.
Cedeño sostuvo que, si las acusaciones del Ministerio Público se confirman en los tribunales, no se trataría de simples “faltas administrativas subsanables” ni de un “desorden heredado”, sino de la configuración de una arquitectura delincuencial diseñada para drenar recursos públicos, afectando directamente a los sectores más vulnerables de la sociedad.
Las declaraciones están contenidas en un artículo publicado en Listín Diario y Vanguardia del Pueblo, titulado “El seguro de todos o el botín de unos pocos”, donde la también integrante del Comité Político del Partido de la Liberación Dominicana (PLD) describe el caso como una combinación peligrosa de silencios y explicaciones, ambición desmedida, ausencia de auditorías, fallas de control, disputas por el relato público y, finalmente, judicialización.
En su análisis, Cedeño cita hallazgos de la SISALRIL que señalan procesos fragmentados y manuales, deficiencias en los controles automáticos, fallas de trazabilidad y autorizaciones duplicadas, elementos que —según afirma— reflejan una institucionalidad débil y vulnerable a la corrupción.
La ex vicepresidenta subrayó que SeNaSa no es una entidad cualquiera, sino uno de los pilares fundamentales de la seguridad social dominicana. En ese sentido, advirtió que cualquier irregularidad erosiona gravemente la confianza del afiliado, quien llega a preguntarse si una autorización médica fue negada por falta de cobertura o porque los recursos tomaron “la tubería equivocada”.
Finalmente, Margarita Cedeño señaló que lo revelado por el caso obliga a formular preguntas más profundas e incómodas que van más allá de identificar responsables individuales. “La cuestión no es solo quién se robó qué, sino cómo se diseñó o se toleró un modelo en el que el control siempre llega tarde”, concluyó.






