En una noche llena de elegancia, emoción y orgullo nacional, Mayra Delgado, Miss Mundo Dominicana 2024-2025, fue despedida con honores militares al estilo de la realeza, durante la ceremonia de coronación de su sucesora, celebrada en el Barceló Grand Resort Palace de Luxe, en Punta Cana.
La reina dominicana, reconocida por su impecable labor durante su reinado, deslumbró al público con un vestido dorado diseñado por Giannina Azar, inspirado en la época de María Antonieta. La pieza, confeccionada en ciberlina de seda, destacó por sus medallones artesanales, cristales Swarovski y un faldón entallado, evocando majestuosidad y sofisticación.
Durante su discurso de despedida, Delgado expresó su profunda gratitud por un año que definió como transformador y lleno de aprendizaje, resaltando la importancia de representar la belleza, el talento y los valores de la mujer dominicana.
“Cuando abro el libro de mi vida y leo las últimas páginas hasta el día de hoy, solo tengo que decir gracias. Este año fue un hermoso capítulo, un despertar que se escribió con esfuerzo, pasión y el amor de ustedes, República Dominicana”, manifestó emocionada.
En su mensaje, Mayra reflexionó sobre el significado del amor, la fe y la autenticidad como pilares de su crecimiento personal.
“Hoy camino el mismo escenario en el que hace un año mi vida cambió… pero esta vez como una mujer transformada, con más fe, más propósito y más amor en cada paso”, agregó.
La reina concluyó su intervención destacando que portar una corona va más allá del título:
“Ser Miss Mundo Dominicana fue una misión de vida. La corona se entrega, sí… pero el propósito permanece”.
La gala, que combinó glamour y sentimiento, contó con la conducción de Jomari Goyso y Hony Estrella, y la coordinación de Diany Mota y Diana Victoria, directoras del certamen. Entre los invitados especiales figuraron representantes de Univisión, People en Español y el empresario Rafael Toro, presidente de Goya Internacional.
La despedida de Mayra Delgado no solo marcó el fin de un reinado, sino también el comienzo de un nuevo capítulo para una reina que demostró que la verdadera belleza trasciende la apariencia: nace del alma y se refleja en las acciones.











