Mineros bolivianos celebran Carnaval con tradicional descenso del Cerro Rico

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La Paz.- Miles de mineros bolivianos participaron este sábado en el tradicional descenso del Cristo crucificado, conocido como Tata Q’ajcha, desde el histórico Cerro Rico de Potosí, en el marco del Carnaval Minero, una festividad declarada Patrimonio Cultural de Bolivia en 2013 y que busca ser reconocida por la Unesco. Esta celebración combina la devoción religiosa, la cultura minera y expresiones folclóricas ancestrales que se han transmitido de generación en generación.

La procesión, que parte del Sumaj Orko o “gran cerro” en quechua, llega hasta la ciudad de Potosí y se caracteriza por un recorrido lleno de color, música y danza. Los mineros participan con cascos decorados, mezclas de serpentinas y música típica, mientras realizan gestos que rememoran sus labores cotidianas en las minas, como golpear la tierra con cinceles y martillos. En esta edición, la bajada del Tata Q’ajcha contó con la participación de 60 cooperativas mineras, cuyos miembros transportan las imágenes religiosas sobre estructuras de madera que se tambalean al ritmo del baile, generando un espectáculo único de sincronía y fuerza.

AME171 BOLIVIA TRADICIONES

El Carnaval Minero también incluye manifestaciones culturales tradicionales como el pujllay, en el que los bailarines usan monteras que simbolizan a los conquistadores españoles, el t’inku o encuentro que representa combates simulados, así como la diablada, morenada y caporales, que enriquecen otras festividades bolivianas y muestran la diversidad cultural de la región.

Históricamente, esta celebración refleja la fusión de tradiciones precolombinas, la religiosidad católica impuesta durante la colonia y la práctica de la mita, el trabajo obligatorio en las minas durante la época colonial, especialmente en el Cerro Rico, que fue el mayor yacimiento de plata del mundo en el siglo XVI. Además, incorpora rituales vinculados al ciclo agrícola y a la vida minera contemporánea.

El ciclo del Carnaval Minero se extiende aproximadamente un mes, comenzando con el domingo de Vitichi, donde se realizan los primeros rituales; seguido por la bajada del Tata Q’ajcha, la T’ikachada y la ch’alla, en la que se decoran los lugares de trabajo minero con flores, mezclas de colores y serpentinas. El cierre se celebra el lunes de carnaval con ceremonias de agradecimiento a la Pachamama o Madre Tierra, en las que se rinde tributo a la tierra y a las herramientas que permiten el trabajo minero.

Esta festividad no solo resalta la identidad cultural de los mineros, sino que también busca preservar y difundir sus tradiciones, promoviendo el reconocimiento de esta expresión cultural única a nivel nacional e internacional.

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