Santo Domingo.-El obispo Manuel Antonio Ruiz aseguró que está encabezando la construcción integral de la recién creada Diócesis de Stella Maris, que abarca Santo Domingo Este, Boca Chica, San Isidro y Guerra. Señaló que esta es la zona de mayor crecimiento poblacional del país, lo que implica enormes desafíos pastorales, sociales y urbanísticos.
“Es una diócesis completamente nueva. Hay que crear todo: consejos, estructuras, parroquias, capillas y equipos pastorales”, expresó durante una entrevista en el programa Matutino Su Mundo.
Ruiz indicó que ya sostiene encuentros con miles de monaguillos, sacristanes, coros y equipos parroquiales para recoger ideas y avanzar en la organización general del territorio eclesial.
Formación vocacional integral: trabajo, fe y cercanía con la comunidad
El obispo explicó que uno de los ejes de su proyecto es renovar la formación vocacional. Aseguró que el sacerdocio no es solo oración y predicación, sino también trabajo manual y acompañamiento directo.
Recordó que cuando fue formador en el Seminario Mayor enviaba a los seminaristas a convivir con familias trabajadoras, donde debían realizar tareas domésticas o incluso ayudar en obras de construcción. “La vocación también es servicio práctico”, dijo.
“He aprendido a manejar retroexcavadoras” para construir capillas y obras sociales
Ruiz sorprendió al afirmar que, ante las limitaciones económicas de la Iglesia en sectores vulnerables, ha aprendido a operar maquinaria pesada para abaratar costos en la construcción de capillas y proyectos comunitarios.
Criticó además el alto costo de la vivienda en República Dominicana, indicando que los precios no reflejan el valor real de los materiales, sino el impacto de intermediarios y del sistema financiero.
“El pobre no puede ser sujeto de crédito. Por eso aprendí a construir casas para ayudar a la gente”, sostuvo.
Capillas en zonas francas, centros comerciales, el aeropuerto y una capilla flotante
Para llevar la fe a los espacios donde vive y trabaja la gente, Ruiz anunció un plan estructural que incluye la construcción de una capilla en la Zona Franca de Las Américas, que alberga a 23 mil empleados; otra en el nuevo megacentro comercial City Center; una más en el Aeropuerto Internacional de Las Américas; además de dos capillas flotantes, una en el río Ozama y otra en Boca Chica, junto a la creación de nuevas parroquias en zonas de urbanización masiva como Ciudad Juan Bosch y Los Tres Brazos.
Explicó que la capilla flotante del Ozama funcionará como un catamarán adaptado, con capacidad para 60 o 70 personas, pero cuyo objetivo principal es llevar un mensaje espiritual a los barrios ribereños.
“Tendrá itinerarios y paradas: Las Lilas, el Cachón de la Rubia, La Ciénaga y la Zona de la 17”, detalló.
Criterios modernos para asignar párrocos
Monseñor Ruiz dijo que las características demográficas de cada sector determinarán el perfil de los sacerdotes asignados: Zonas de jóvenes profesionales → sacerdotes jóvenes, creativos, conectados con la nueva generación. Zonas de adultos mayores → sacerdotes capaces de acompañar sus realidades.
Escuchar a todos, incluso a los más marginados
El obispo relató que, para comprender la realidad religiosa de las comunidades, ha entrevistado incluso a mendigos y vendedores ambulantes.
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“Hay que escuchar hasta al que está en la puerta. Si no, dañamos el proceso”, afirmó.
“Sacar a la gente de la pobreza no es asistencialismo”
Ruiz subrayó que la pobreza “comienza en la mentalidad” y que la diócesis promueve programas donde los beneficiarios también trabajan por su bienestar.
Recordó su experiencia en comunidades pobres y en el vertedero de Duquesa, donde durante 12 años han impulsado el programa “comida por plástico”:
“Solo le damos comida a los que no pueden valerse. El que puede levantar una jumbo, puede recoger plástico”.
Explicó que la clave es cambiar el chip mental:
“Estamos creando un cambio de mentalidad. La pobreza comienza aquí arriba”.
Un obispo comprometido con el sistema penitenciario
Ruiz adelantó que uno de los ejes prioritarios de la diócesis será el trabajo penitenciario.
Recordó que su primera misión pastoral fue en la cárcel de La Victoria.
“Tenemos que reeducar y reinsertar. Muchos siguen delinquiendo incluso desde la cárcel. Vamos a trabajar junto a la Pastoral Penitenciaria y con las autoridades”, aseguró.
Informó que cada sector tiene censados a sus enfermos y un encargado pastoral que los visita, les lleva la comunión y realiza oraciones en sus hogares.
Incluso algunos Vía Crucis harán estaciones en casas de enfermos.
“No podemos estar indiferentes a los problemas globales”
El obispo llamó a la población a prestar atención a los acontecimientos internacionales, como el conflicto entre Israel e Irán, que ya impacta los precios del combustible y los fletes globales.
“A veces creemos que eso está lejos, pero el combustible viene de allá. Los seguros suben, los fletes suben y todo nos afecta”, advirtió.
“Cada quien debe tomar su propio plan de austeridad”
Ruiz hizo un llamado a la responsabilidad económica familiar: Beber menos, reducir salidas y gastos innecesarios, si hay tres vehículos en casa, usar uno, evitar el consumo impulsivo.
“Si usted se bebía cuatro, bébase una. Si tiene tres carros, use uno. Hay que tomar un plan personal de austeridad. No es si queremos: estamos obligados”, afirmó.
Llamado final: vivir la Semana Santa con reflexión y prudencia
Invitó a la población a disfrutar su ciudad en calma durante la Semana Santa, caminar más y reducir desplazamientos innecesarios.
“Cambie la llantología del dominicano por la austeridad y la prudencia. Es la única manera de proteger a la familia y al país”, recomendó.











