Reducir el consumo de alimentos ultraprocesados se ha convertido en una prioridad para quienes buscan mejorar su salud y prevenir enfermedades cardíacas, diabetes y trastornos cognitivos. Expertos señalan que no es necesario eliminarlos por completo, sino optar por alternativas menos procesadas y preparar más comidas en casa.
La profesora Teresa Fung, de la Escuela de Salud Pública TH Chan de Harvard, recomienda revisar las etiquetas para identificar ingredientes innecesarios y escoger versiones más naturales de los alimentos. Comprar pan en panaderías locales, elegir yogur natural sin azúcar y preparar aderezos, cereales y salsas en casa son pasos sencillos que ayudan a reducir el consumo de conservantes, colorantes y aditivos.
Preparar comidas en casa permite además controlar la cantidad de sodio, azúcar y grasas presentes en los alimentos. Consumir carnes y aves enteras en lugar de embutidos, optar por quesos en bloque y elegir snacks saludables como palomitas de maíz, frutos secos o galletas integrales son alternativas que aumentan el valor nutricional de la dieta. Las salsas de tomate caseras, elaboradas con puré natural y condimentos frescos, ayudan a mantener bajos los niveles de sal y azúcar.
Los ultraprocesados incluyen papas fritas, gaseosas, salchichas, comidas rápidas y productos menos evidentes como yogures saborizados, barritas y comidas para microondas etiquetadas como “saludables”. Comparar etiquetas y priorizar alimentos frescos y mínimamente procesados es clave para mejorar la calidad de la dieta y reducir riesgos de enfermedades crónicas.
Pequeños cambios en la compra y preparación diaria de los alimentos pueden marcar una gran diferencia en la salud, sin necesidad de hacer transformaciones drásticas en la dieta. Según los especialistas, elegir productos con mayor valor nutricional y preparar más comidas en casa contribuye a mejorar la alimentación, controlar el peso y proteger el corazón.











