CIUDAD VATICANA.– El papa León XIV excomulgó a seis miembros de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X (SSPX), luego de que cuatro presbíteros fueran consagrados obispos sin autorización pontificia en la sede del grupo en Ecône, Suiza.
La sanción fue anunciada por el cardenal Manuel Fernández, prefecto del Dicasterio para la Doctrina de la Fe (DDF), quien leyó el decreto que establece que los involucrados incurrieron en excomunión latae sententiae, reservada a la Sede Apostólica.
El documento sostiene que los sancionados cometieron “un acto de naturaleza cismática” al realizar consagraciones episcopales sin mandato específico y contra la voluntad expresa del Sumo Pontífice.
Los obispos sancionados
Los cuatro nuevos obispos excomulgados son Pascal Schreiber, Michael Goldade, Michel Poinsine de Divry y Marc Hnaookwe, quienes fueron consagrados el miércoles en una ceremonia rechazada por el Vaticano.
También fueron sancionados nuevamente los obispos Alfonso de Galarreta y Bernard Fellay, quienes oficiaron la consagración y ya habían sido excomulgados hace 38 años por hechos similares vinculados a la misma fraternidad.
El decreto fue firmado por el cardenal Fernández y por dos secretarios del Dicasterio para la Doctrina de la Fe, órgano encargado de velar por la doctrina católica y la disciplina en asuntos de fe.
Llamado del Papa a los fieles
El documento vaticano advierte que los fieles laicos que adhieran formalmente a la Fraternidad Sacerdotal San Pío X pueden ser considerados cismáticos y excomulgados, según las disposiciones de la Iglesia.
A la vez, el texto señala que la Iglesia se mantiene abierta a recibir con afecto y solicitud a quienes deseen regresar a la plena comunión con el papa y con los obispos reconocidos por Roma.
El Vaticano exhortó a los fieles a permanecer unidos al Romano Pontífice y abstenerse de participar en celebraciones o actividades promovidas por la Fraternidad Sacerdotal San Pío X.
Un conflicto de décadas
La Fraternidad San Pío X fue fundada por el arzobispo Marcel Lefebvre, crítico de las reformas impulsadas por el Concilio Vaticano II, especialmente en materia litúrgica, diálogo interreligioso y apertura pastoral.
El principal punto de tensión ha sido la defensa de la misa tradicional en latín, conocida como misa tridentina, frente al rito aprobado por Pablo VI en 1969, denominado Novus Ordo, que permitió mayor uso de lenguas locales en las celebraciones.
En 1988, Lefebvre consagró a cuatro obispos sin autorización papal, lo que provocó su excomunión y abrió una fractura que, pese a intentos de diálogo, no ha sido cerrada completamente.
Nueva ruptura con Roma
La Fraternidad había anunciado desde febrero su intención de consagrar nuevos obispos el 1 de julio, pese a los llamados del Vaticano a suspender la decisión y mantener las conversaciones doctrinales.
De acuerdo con el servicio de noticias del Vaticano, las negociaciones no prosperaron porque el grupo tradicionalista no abrió espacio para detener las ordenaciones, lo que terminó en una nueva ruptura formal con Roma.
Desde Castel Gandolfo, León XIV lamentó la división entre cristianos, pero afirmó que la Iglesia debe seguir adelante cuando un grupo rechaza elementos fundamentales del Concilio Vaticano II.
La decisión marca una de las primeras grandes crisis del pontificado de León XIV y evidencia un choque directo entre la autoridad papal y uno de los grupos ultraconservadores más importantes del mundo católico.








