Bogotá – El presidente de Colombia, Gustavo Petro, volvió a arremeter contra el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, al reafirmar la soberanía de su país frente a lo que considera presiones externas y su inclusión en la llamada Lista Clinton.
Durante un evento en Cali, en la entrega del Multicampus Universitario de La Ladera, Petro lanzó un desafío directo a Rubio: “Si me va a meter preso, a ver si puede. Inténtelo, pero este pueblo no se arrodilla. Colombia es libre y soberana”, dijo, haciendo alusión al uniforme penitenciario estadounidense conocido como “pijama naranja”.
El mandatario colombiano destacó la resistencia histórica del país ante influencias extranjeras y acusó a políticos locales de haber buscado apoyo en EE. UU. para su inclusión en la Lista Clinton, que restringe negocios y operaciones financieras de personas y entidades vinculadas al narcotráfico. Entre los señalados se encuentran los alcaldes de Cali y Medellín, Alejandro Eder y Federico “Fico” Gutiérrez, la precandidata presidencial Vicky Dávila y el excanciller Álvaro Leyva.
Petro cuestionó las intenciones de esos actores políticos y defendió su integridad, argumentando que su supuesta vinculación con el narcotráfico es infundada, mientras criticó la estrategia de desprestigio que, según él, se ha impulsado desde sectores locales con apoyo estadounidense.
Dos días después, el presidente compartió nuevamente el video de su intervención en redes sociales, acompañado de un mensaje contundente: “A Colombia no se le da órdenes de arrodillarse. Colombia libre y hermosa es libre”. La publicación generó reacciones diversas, con críticas desde algunos sectores, pero también apoyo entre grupos de izquierda y ciudadanos que respaldan su postura frente a presiones externas.
La controversia surge en el contexto de la Lista Clinton, que incluye a personas y entidades sospechosas de vínculos con el narcotráfico, limitando su capacidad de operar económicamente en EE. UU. La inclusión de Petro en este registro tiene implicaciones tanto personales como para la imagen internacional de Colombia, al asociar al país con actividades ilícitas y afectar su percepción en el comercio y la diplomacia internacional.







