Tokio.- El índice de precios al consumidor (IPC) de Japón aumentó un 2% interanual en enero, informó este viernes el Gobierno nipón, lo que supone el menor incremento registrado en los últimos dos años, impulsado en parte por la eliminación de un impuesto provisional a la gasolina.
El indicador, que excluye los alimentos frescos por su alta volatilidad, mostró una desaceleración frente a los meses anteriores, tras situarse en el 3,4% interanual en noviembre y en el 2,7% en diciembre, según datos de la Oficina de Estadística del Ministerio del Interior y Comunicaciones.
Los precios de la energía descendieron un 5,2% interanual en enero, después de que el Ejecutivo aboliera el 31 de diciembre el gravamen temporal sobre la gasolina como parte de sus medidas para aliviar el impacto de la inflación en los hogares. La electricidad bajó un 1,7% y el gas se redujo un 2%.
En cuanto a los alimentos excluyendo productos frescos, la cesta de la compra se encareció un 6,2% interanual, una desaceleración respecto al 6,7% registrado en diciembre. El aumento fue menor debido a una moderación en los precios de los cereales (12%) y la carne (3,8%). Por el contrario, las frutas y frutas frescas se abarataron un 9,1% y un 10,4%, respectivamente, mientras que las verduras frescas registraron una caída del 14%.
Los datos de enero se alinean con las previsiones del Banco de Japón (BoJ), que recientemente elevó los tipos de interés de referencia a corto plazo hasta el 0,75%. En su última reunión de política monetaria, celebrada a finales de diciembre, el banco central optó por mantenerlos en ese nivel para evaluar el impacto de la medida en la economía.
Aunque el BoJ ha reiterado su intención de continuar normalizando su política monetaria para consolidar un crecimiento sostenible, no ha definido un calendario claro y no se prevén nuevas subidas en el corto plazo. Analistas estiman que podría producirse un incremento adicional de 25 puntos básicos en octubre y que la tasa podría alcanzar el 1,5% hacia finales de 2027.







