Santo Domingo – El Coordinador del Observatorio Dominicano de Políticas Públicas (ODPP) de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), Fernando Peña, advirtió sobre el peligro extremo que representa la actual presa de cola ubicada en Cotuí, conocida como El Yagal, y el proyecto de expansión que se planea construir en la zona.
En declaraciones contundentes, Peña afirmó que “las consecuencias son del presente” y no de un futuro lejano. Según explicó, la presa existente ya almacena más de 240 millones de toneladas de lodo tóxico, lo que ha destruido la posibilidad de una vida normal en las comunidades cercanas, y se ha convertido en una bomba de tiempo ambiental y humana para todo el país.
El experto alertó que esta presa, a diferencia de las hídricas que pueden desmantelarse, es un depósito permanente de residuos mineros venenosos. “Es un zafacón de veneno”, dijo, y recordó que si llegara a colapsar, liberaría su contenido a velocidades de hasta 100 km/h, con consecuencias devastadoras que alcanzarían la costa atlántica, afectando a todo el trayecto del río Yuna y destruyendo la presa de Atillo, el mayor lago de agua dulce del Caribe.
En Cotuí, seis comunidades como El Naranjo, La Laguna, La Cerca, La Piñita, Hurungo y Jobo Claro están directamente debajo del muro de contención, mientras que otras como El Rayo, Arroyo Vuelta y Las Tres Bocas están contiguas.
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Además, denunció que la nueva presa proyectada por la minera Barrick Gold, conocida como el TCS del Naranjo, tendría una capacidad de 440 millones de toneladas, casi el doble que la actual, y un muro de 3.8 kilómetros de largo, creando un conjunto de embalses mellizos que podrían contener hasta 700 millones de toneladas de lodo tóxico en apenas cinco kilómetros de distancia.
“Eso es suficiente para cubrir y aplastar la República Dominicana casi completa”, subrayó Peña.
El estudio citado por el Coordinador del ODPP fue realizado por un experto internacional en relaves tóxicos, con experiencia en el Congreso de EE. UU. y el Parlamento Europeo, quien ha documentado contradicciones entre lo que la empresa declara en el país y lo que comunica a sus accionistas en Canadá.
“El colapso de una sola de estas presas sería un ecocidio sin precedentes en el mundo. El más grande desastre ambiental similar conocido apenas ha tenido una cuarta parte del lodo tóxico que estas estructuras almacenarían”, advirtió.
Peña concluyó su intervención calificando la situación como un genocidio potencial y evitable, y llamó a la movilización nacional para detener el proyecto y exigir un cambio en las políticas gubernamentales que priorice la vida humana y la protección ambiental.
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