Zamora, Venezuela – Bajo la oscuridad de la noche en la cárcel El Rodeo I, ubicada en el municipio Zamora, los presos políticos y sus familiares mantienen un diálogo a través de gritos y velas, desafiando la distancia que los separa y las estrictas restricciones del régimen penitenciario. Esta comunicación, que se realiza desde un cerro cercano a la prisión, es la única vía que tienen los familiares para saber de sus seres queridos fuera de los escasos 15 minutos de visita semanal a través de un vidrio.
Durante estas vigilias nocturnas, los presos transmiten sus demandas y condiciones de reclusión, mientras que los familiares informan sobre avances políticos, como la amnistía aprobada por la Asamblea Nacional y el cambio del fiscal general. “Libertad de todos los secuestrados, pedimos liberación masiva”, clamó uno de los detenidos, reforzado por gritos colectivos de “justicia” y “libertad”.
La amnistía, promovida por la presidenta encargada Delcy Rodríguez en un contexto de “nuevo momento político” tras la captura de Nicolás Maduro el 3 de enero, ha liberado a 223 personas y levantado medidas cautelares a 4.534 más, pero aún quedan aproximadamente 568 presos políticos en el país, según la ONG Foro Penal.
Los detenidos del Rodeo I iniciaron recientemente una huelga de hambre como forma de protesta para exigir su liberación y la atención de organismos internacionales. Entre ellos se encuentran extranjeros, como el gendarme argentino Nahuel Gallo, detenido en diciembre de 2024. Los presos pidieron expresamente la intervención de consulados, la Cruz Roja y la ONU para garantizar sus derechos.
A pesar de la distancia, los familiares se comprometieron a continuar presionando para lograr la libertad de sus seres queridos. Al despedirse, los presos entonaron: “Familia unida, jamás será vencida”, en un acto que refleja la fuerza de la unidad frente a la adversidad.







