Lee Jae-myung será el próximo presidente de Corea del Sur, tras quedar como claro vencedor de unas elecciones anticipadas marcadas por una grave crisis institucional. Su llegada al poder coincide con un momento crítico “enfrentará un juicio penal pendiente” que podría convertirse en el mayor desafío de su mandato.
Su triunfo representa el regreso del liberal Partido Democrático (PD) al poder, tras la histórica destitución del presidente conservador Yoon Suk-yeol, quien fue removido por el Tribunal Constitucional en diciembre tras imponer inconstitucionalmente la ley marcial.
Antecedentes
Nacido en 1964 en Andong, en el centro-este del país, Lee creció en la pobreza tras mudarse con su familia a Seongnam, una ciudad dormitorio al sur de Seúl. Superó una infancia difícil y, gracias a una beca, se licenció en Derecho. Abogado de derechos humanos, inició su carrera política en 2004 dentro del Partido Democrático.
Fue alcalde de Seongnam entre 2010 y 2018, y luego gobernador de Gyeonggi, la provincia más poblada del país.
Como funcionario público, se destacó por su enfoque en la eficiencia fiscal y la expansión del bienestar social, incluyendo un programa de ingreso básico para jóvenes.
No obstante, su carrera ha estado marcada por controversias, entre ellas disputas familiares y una acusación de corrupción que lo persigue desde su etapa como alcalde.
Sus críticos lo vinculan con un presunto esquema irregular de reparto de beneficios en el desarrollo inmobiliario de Daejang-dong.
El caso cobró notoriedad cuando uno de los implicados, Kim Moon-ki, fue hallado muerto en 2021, en circunstancias que aún generan especulación.







